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Confianza: palabra clave en Finlandia

Rosa María Torres

Chiharu Shiota, Weaves a labyrinth of keys.


"Cuando pregunto a los visitantes qué es lo más importante que se llevan del sistema educativo finlandés, una respuesta frecuente es la amplia confianza que muestran los finlandeses en sus escuelas" escribía el experto finlandés Pasi Sahlberg en 2013. Soy parte de esa estadística. Y de la admiración, viniendo de América Latina, "la región más desconfiada del mundo" y, al mismo tiempo, una región crónicamente sobresatisfecha con sus sistemas escolares.

La confianza en sus profesores es tema reiterado en la literatura sobre el éxito educativo finlandés. Pero en Finlandia descubrí que la confianza es un valor que atraviesa a toda la sociedad, un valor que está en el corazón no solo del sistema educativo sino del sistema social. Según el World Value Survey, 59.77% de los finlandeses afirma (2009) que "la mayoría de las personas es confiable"; en el Ecuador apenas el 7.16% (2014).

Artículos y entrevistas sobre la educación finlandesa que circulan en medios y redes suelen destacar dos asuntos en relación a la confianza: 

Los profesores no son evaluados. Finlandia no tiene un sistema de evaluación docente, ni siquiera un sistema de inspección escolar. Las autoridades, las familias, la sociedad, confían en los profesores, en los mecanismos de selección, en su proceso de formación, en su dedicación, en su profesionalismo, en su diposición para el aprendizaje permanente.

Los niños van solos a la escuela. Desde la escuela primaria (7 años), los alumnos van solos a la escuela, a pie, en bicicleta, con sus hermanos, con otros niños. Esta es una sociedad que no tiene entre sus preocupaciones el tema de la seguridad, que confía en los demás y que cultiva en los niños, desde muy tempano, la responsabilidad y la autonomía tanto en el hogar como en la escuela.

Durante mi visita de estudio (octubre-noviembre 2015) pude constatar ambas cosas. Pero, además, pude ver y experimentar otras muestras notables de la confianza finlandesa, dentro y fuera del sistema escolar.

Los niños pasan tiempo solos al salir de la escuela. En Finlandia hoy lo usual es que papá y mamá trabajen fuera de la casa; los niños permanecen solos (o con amigos) hasta que sus padres regresan del trabajo (5 ó 6 de la tarde). Para los más pequeños las escuelas ofrecen servicios fuera del horario escolar. Los más grandes se quedan jugando afuera o van a sus casas. El sistema nacional de bibliotecas tiene un papel fundamental en este sentido; en las tardes ví alumnos de todas las edades haciendo tareas escolares en bibliotecas cercanas a la escuela o a sus hogares.

Los profesores confían en los alumnos. De la educación finlandesa suele destacarse la empatía profesor-alumnos. Pude ver innumerables muestras de esta empatía en las aulas y fuera de ellas, y muestras notables de confianza en los alumnos, desde los más pequeños hasta los más grandes. Menciono dos:

- Autoevaluación en pares. En una clase de español en 1º y 2º grado, en una escuela en Helsinki, la maestra pidió a los niños (7 y 8 años) trabajar en parejas en una actividad de identificación y clasificación de fotos. Cada pareja debía hacer una lista de lo encontrado y agregar una ilustración. Al final, cada pareja pasaba a mostrar su trabajo y debía autoevaluarse colocando en la hoja una, dos o tres estrellas. Los mismos niños manejaban el proyector en que colocaban la hoja, la cual se proyectaba en una pantalla grande. Esto permitía literalmente ver a los niños pensar y decidir cuántas estrellas se colocaban. Varios se asignaron dos o solo una. Todos explicaron, en cada caso, por qué el número de estrellas. "Ellos son honestos. Saben cuándo algo está bien y cuándo puede mejorar", me había dicho antes la maestra. Tal cual.

- Guías en la escuela. En una escuela en Sotoo, en las afueras de Helsinki, la profesora encargada de coordinar mi visita pidió a dos niños de clases distintas (9 y 10 años), que se comunicaban bien en inglés, mostrarme la escuela. Mis guías me llevaron por todo lado, me explicaron lo que veía y - lo más importante - supieron contestar todas mis preguntas. Lo hicieron con soltura, simpatía, humor, y hasta se permitieron algunas críticas a la escuela.

Confianza en los desconocidos.

Varias anécdotas personales. Destaco dos, una en escuela y otra en la calle.

- Entrega del llavero de la escuela. La profesora encargada de coordinar mi visita en la escuela me preguntó qué me gustaría hacer mientras ella se desocupaba de una clase y era hora de almorzar. Le dije, con honestidad, que lo que me gustaría era recorrer la escuela libremente. Para mi sorpresa, ¡me entregó el llavero de la escuela!. Durante una hora tuve total libertad para mirar la biblioteca, el comedor, los espacios de trabajo fuera de las aulas, el gimnasio, el patio, el estacionamiento de bicicletas, etc., y observar a alumnos y profesores desarrollar sus actividades cotidianas. Fenomenal.

- Sointu. Nos conocimos de noche, en la fila de un kiosko, en Helsinki. Le había preguntado a la vendedora dónde podía comprar un secador de pelo; desde atrás de la fila escuché decir: "Yo tengo uno, se lo puedo prestar". Resultó que Sointu (74 años) vive - sola - en un departameto ubicado a una cuadra del que yo alquilé. Caminamos juntas. Insistió en que subiera. Le pregunté varias veces si no temía que una persona desconocida, que encontraba en la calle, entrara a su departamento; ni hablar de que le devolviera el objeto prestado. No. Ella confía en las personas. Nunca le sucedió nada malo. Sointu terminó siendo una gran amiga y una gran compañía durante mi estadía en Finlandia.

Confianza, educación y lectura

Según la OCDE (2015), los niveles de confianza en los demás y de confianza en el sistema educativo difieren mucho entre los países de la OCDE. La confianza en el sistema educativo es alta en países como Finlandia, Islandia e Irlanda. La confianza interpersonal es especialmente alta en los países nórdicos, entre los cuales se encuentran algunos de los países con más alta escolaridad y mejor educación del mundo. De hecho, la escolaridad, la calidad de la educación y la lectura inciden sobre el desarrollo de la confianza: a más escolaridad, a mayores niveles de alfabetización y de lectura, mayor confianza interpersonal. Incrementar esa confianza es parte de la misión de la educación, desarrollando la inteligencia emocional y las habilidades cognitivas y sociales que ayudan a mejorar la capacidad para analizar y juzgar a los demás.



La confianza que se respira en Finlandia en el sistema educativo y en la sociedad contrasta con lo que ocurre en América Latina, "la región más desconfiada del mundo", según el Latinobarómetro (2015). En 20 años de encuestas del Latinobarómetro (1995-2015), la baja confianza en los demás (17%) es un dato que se ha mantenido constante. "La desconfianza en el otro es el piso que define a las sociedades de esta región". Uruguay es el único país que viene incrementando su confianza en las instituciones de la democracia, no gracias a normas sino a liderazgos concretos.
  • La mayor confianza la tienen las iglesias, seguida de los medios de comunicación, las instituciones privadas y las "instituciones de la democracia", en ese orden. 
  • Los estudiantes (los jóvenes) - agregados a la encuesta en 2015 - aparecen como el segundo actor con más confianza (62%), después de las iglesias (69%).
  • 17% de los latinoamericanos confía en un desconocido y 30% en las instituciones.
  • 33% confía en el gobierno, 27% en el congreso, 36% en la policía, 44% en las Fuerzas Armadas, 44% en el tribunal electoral.
  • 49% confía en la radio, 47% en la televisión, 43% en los diarios.
  • 69% confía en las iglesias, 44% en los bancos, 40% en la empresa privada, 29% en los sindicatos, 20% en los partidos políticos.
  • 63% confía en los vecinos, 62% en los estudiantes, 60% en los pobres, 45% en los indígenas, 28% en los extranjeros.
  • 37% de los latinoamericanos está satisfecho con la democracia en sus países.
También el Barómetro de las Américas (2014) de LAPOP revela bajos niveles de confianza interpersonal - inclusive en el entorno inmediato de la comunidad - y de confianza en las instituciones.

En marcado contraste con Finlandia, en América Latina la desconfianza en los profesores es alta y crece. La evaluación docente viene extendiéndose en la región, por lo general impuesta a la fuerza, con réditos dudosos sobre el profesionalismo docente y la mejoría de la enseñanza, y con efectos muy negativos sobre la autoestima docente así como sobre la valoración y la confianza ciudadana en los docentes. (La campaña "Yo sí creo en los maestros" de Mexicanos Primero me llamó la atención hace poco; resultó que la confianza se refería a que los maestros sí se presentarían y serían capaces de rendir las pruebas de desempeño realizadas en México en nov. 2015 en el marco de la reforma educativa, en un ambiente marcado por las amenazas, la violencia y la represión).

A quienes preguntan si el modelo educativo finlandés puede imitarse en América Latina es preciso recordarles: la confianza es un pilar fundamental de la educación y de la sociedad finlandesa, una construcción social y cultural de muchas décadas, apuntalada entre otros desde el sistema escolar. América Latina, por su lado, se caracteriza por la desconfianza, alimentada sin duda por la realidad y por la propia experiencia, y también por problemas de escolaridad y de mala calidad de la educación. Los sistemas escolares y los modelos educativos en esta región se asientan en la desconfianza: en los maestros, en los alumnos, en los padres de familia, en los pobres, en los indígenas. En éste, como en otros aspectos, la distancia respecto del modelo educativo finlandés es enorme.

Anecdotario: El Ecuador y las culturaS

Rosa María Torres



Hice hoy esta observación al canal oficial EcuadorTV, a través de Twitter. De inmediato corrigieron el texto. Un buen gesto. Lastimosamente, borraron el tuit original.

El episodio me trajo a la mente esto que tenía pendiente escribir: la cultura y laS culturaS, y concretamente mi experiencia, siendo ministra en 2003, de cambiar el nombre del Ministerio de Educación y Cultura a Ministerio de Educación y CulturaS. La propuesta venía planteada ya en el documento programático que preparamos colectivamente en la Mesa de Educación de Pachakutik y con el que llegamos al Ministerio, "Una nueva educación para un nuevo país".

Ya en funciones, preparamos un texto justificatorio, argumentando acerca del por qué y de la importancia de esta pluralización. El Ecuador es, reconocidamente, país pluricultural, en el que conviven 14 nacionalidades y pueblos, cada uno con su lengua y cultura. Queríamos relievar esa heterogeneidad, sacar al frente el espinoso y nunca bien comprendido/asumido tema de la inter-culturalidad. Si hablamos de inter-culturalidad, y aspiramos a construirla y desarrollarla, es porque reconocemos la existencia de varias culturas.

Después de las esperables trabas e idas y vueltas, la propuesta fue aceptada en la Presidencia (asumo que no hubo demasiada reflexión ni ciencia detrás de tal aceptación). Enseguida se convirtió en Decreto y fue publicada en el Registro Oficial. Informamos del cambio de nombre a todo el personal del Ministerio así como a periodistas y medios, creamos nuevo logo institucional, hicimos las modificaciones del caso en el sitio web. Empecé como Ministra de Educación, Cultura, Deportes y Recreación, y terminé como Ministra de Educación y Culturas.

Lamentablemente, el nuevo nombre del ministerio duró poco; no hubo tiempo para hacer de éste el tema generador de políticas y prácticas que esperábamos. Tres meses después, en medio de conflictos ya insostenibles en un 'co-gobierno' que nunca funcionó, los Ministros y demás funcionarios designados por Pachakutik salimos del gobierno y ahí terminó el cuento. Duró seis meses en total.

Una de las primeras medidas que tomó el siguiente ministro fue abolir o pedir que se aboliera el mentado decreto. El Ministerio volvió a ser de Educación y Cultura, en singular. 

No era para sorprenderse. Pero lo que sí me sorprendió es que nadie, en la sociedad civil, en el propio Pachakutik, lamentara, reclamara, dijera algo al respecto. El tema pasó desapercibido a la conciencia social y a la conciencia ciudadana. La nación pluricultural, la interculturalidad, seguían siendo apenas membretes para muchos. Transformarlos en cultura, en quehacer político y social, en ejercicio práctico de convivencia - sabemos - es un proceso complejo y prolongado.

Hoy volvió a rondarme el asunto. La nueva Constitución (2008) reconoció al Ecuador oficialmente como país plurinacional e intercultural. Se creó en estos años un Ministerio de Cultura y se anuncia una Ley de Cultura. Se han creado órganos encargados de vigilar que los medios honren la 'interculturalidad'. No obstante, tras 9 años de gobierno, el canal oficial de televisión sigue hablando del Ecuador unicultural. Y nadie parece percatarse.

Quito, 2 de diciembre 2015

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Política y Racismo en el Ecuador (Marcha por el Agua)


Rosa María Torres

Marcha por la Vida entrando a Quito, 22 marzo 2012. Foto: Fabrizio Moreno

En julio de 2008, durante los accidentados tramos finales de discusión y aprobación de la nueva Constitución del Ecuador, escribí un artículo titulado "De vuelta al punto de partida", (ver: ALAI 20/07/2008). En el marco de una Constitución considerada "de avanzada" en varios aspectos - adopción del Sumak Kawsay (Buen Vivir) como nuevo paradigma en vez del desarrollo, reconocimiento del Ecuador como país plurinacional, reconocimiento por primera vez de derechos de la naturaleza - lamentaba algunas pérdidas del movimiento indígena respecto de conquistas ganadas en el terreno de la educación. Lamentaba que, después de mucha discusión y lucha en el seno de la Asamblea Constituyente, el kichwa no fuese aprobado como lengua oficial en la nueva Constitución (cosa que luego fue enmendada, en estos términos: "El castellano es el idioma oficial del Ecuador; el castellano, el kichwa y el shuar son idiomas oficiales de relación intercultural"). Agregaba además, como respaldo, artículos alusivos de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas aprobada un año antes en el seno de la ONU.

Quién iba a decir en ese momento que apenas un año después, en 2009, el movimiento indígena volvería a movilizarse (Movilización por la dignidad, la vida y la plurinacionalidad", 27 sep-9 oct 2009) para exigir diálogo al Presidente Rafael Correa y al gobierno del movimiento Alianza País (AP) y que, tres años más tarde, en 2012, ya roto el vínculo con el gobierno y con varios indígenas procesados como "terroristas", se embarcara en una gran Marcha Plurinacional por el Agua, la Vida y la Dignidad de los Pueblos para exigir el cumplimiento de la Constitución recién estrenada, precisamente de esas cuestiones que le dieron fama de "avanzada": la defensa de los derechos de la naturaleza y del Sumak Kawsay, amenazados hoy entre otros por el anuncio del inicio de la minería a gran escala, y la defensa de la dignidad, una vez más maltratada por un gobierno al que apoyaron y a cuyo triunfo contribuyeron.


Humberto Cholango, Presidente de la
"En diciembre del pasado año, en un acto público y publicado, nada clandestino, como deben ser los actos políticos, la CONAIE debatió y anunció la realización de una movilización nacional, cuyos objetivos, apegados a los mandatos de la Constitución de Montecristi, son:

1) la redistribución del agua mediante la urgente aprobación de una nueva ley de aguas;
2) una revolución agraria para cuyo inicio es urgente la aprobación de la Ley de tierras y la realización de la reforma agraria, tomando como base la soberanía alimentaria;
3) el cambio del modelo minero-extractivista que hoy se impone por un nuevo modelo, el del Buen Vivir - Sumak Kawsay;
4) la no aceptación de nuevos impuestos que afecten a los pequeños propietarios y productores; y,
5) el cese inmediato de la criminalización de la protesta social y la anulación de los juicios por sabotaje y terrorismo a los 194 líderes y lideresas comunitarias".

La Marcha salió el 8 de marzo de 2012 desde El Pangui, Provincia de Zamora Chinchipe, en la Amazonía, y llegó a Quito dos semanas después, el 22 de marzo, Día Mundial del Agua. Liderada por el movimiento indígena, la Marcha aglutinó a otros sectores, movimientos y organizaciones sociales: campesinos, trabajadores urbanos, maestros, estudiantes... Las cerca de 200 personas que salieron de El Pangui se multiplicaron por el camino y fueron miles al llegar a Quito, provenientes de todo el país.

Acusando a la Marcha desde el inicio de "desestabilizadores" y "golpistas", Correa levantó la consigna del "No Pasarán" (invocada, entre otros, en la Nicaragua de los 1980s para repeler a la contra, financiada por Reagan desde EE.UU.) y convocó a funcionarios y simpatizantes a marchas paralelas y vigilias en "defensa de la democracia". Pero pasaron ... pese a todas las trabas y a la impresionante, nefasta y costosa campaña de desinformación y desprestigio montada por el aparato de gobierno en contra de la Marcha y sus dirigentes. "Con diálogo todo, por la fuerza nada", pontificó Correa, pero recibió la Marcha con contramarchas y se negó a dialogar con los dirigentes a su llegada a Quito.

Una vez más el movimiento indígena se levantó en este país, venciendo la inercia y el miedo, para poner los puntos sobre las íes, esta vez a una autoproclamada "Revolución Ciudadana" que ofreció un "cambio radical, profundo y rápido del sistema político, económico y social vigente" pero que en sus años de vida ha mostrado no tener mucho ni de revolución ni de ciudadana, y a un Presidente de la República a quien el movimiento indígena le retiró el Bastón de Mando (abril 2011) y no reconoce como mashi ("compañero", en kichwa) pese a haberse apropiado del término, vestir camisas indígenas bordadas y abrir o cerrar actos oficiales con algunas palabras en kichwa.

Curiosa "Revolución Ciudadana" gestionada desde la cima, de la que desde el inicio se advirtió su déficit de ciudadanía, que no reconoce el derecho ciudadano a la resistencia establecido en la propia Constitución (Art. 98), que se atrinchera en propaganda, que niega el pensamiento crítico, la libre expresión, la discrepancia, el diálogo. En país hoy oficialmente plurinacional e intercultural, esta "Revolución" sigue despreciando a los indígenas - "pelucones de ponchos dorados" les llamó Correa en 2009, "izquierda infantil, de plumas y ponchos" en 2012 - y ha consagrado "el racismo como política oficial", como dijera durante la Marcha Humberto Cholango, Presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE).

La asfixiante propaganda gubernamental en torno a la reducción de la pobreza y el incremento del gasto social, se estrella contra la sobrecogedora pobreza y la exclusión de los indígenas, el persistente abandono de las zonas rurales, y la ausencia de políticas estructurales que sería de esperar de una "Revolución Ciudadana" que se comprometió a cambiar el modelo político, económico y social pero que se ha limitado a medidas asistenciales. Según la CEPAL, "en Ecuador, toda la mejora distributiva proviene del Bono de Desarrollo Humano" (CEPAL, Panorama Social de América Latina 2011, p. 22), nombre pomposo para los 35 dólares mensuales que cobran los más pobres para dejar de constar en las estadísticas de los indigentes y seguir siendo solamente pobres. Como aclaraba Correa mismo, entrevistado por un medio gubernamental en enero 2012 a propósito de los festejos  de los cinco años de gobierno: "Básicamente estamos haciendo mejor las cosas con el mismo modelo de acumulación, antes que cambiarlo, porque no es nuestro deseo perjudicar a los ricos, pero sí es nuestra intención tener una sociedad más justa y equitativa".

Estamos, sí, de vuelta en el punto de partida, pero en un punto de partida diferente. En un Ecuador de "gobierno progresista", que confunde y engaña a propios y extraños con su nomeclatura revolucionaria y sus gestos grandilocuentes, el movimiento indígena ha vuelto a levantarse para recordar a la sociedad que un gobierno debe hablar menos y escuchar más, debe cumplir con lo acordado y con lo escrito, debe poner en práctica la retórica del mandante y el mandado, y debe combatir el racismo y el machismo en primer lugar en sus propias filas. Hoy, como antes, los indígenas siguen siendo un actor social y político fundamental en el escenario ecuatoriano, con reclamos justos, con autoridad moral, con valentía para desafiar a los poderes establecidos y con capacidad de convocatoria y movilización por la defensa de sus derechos y los de todos los ecuatorianos.

Para saber más:

EducarEcuador: "Este portal puede ser un aliado clave de la educación ecuatoriana"

Quito, 16 enero 2003. 
(Entrevista realizada por periodistas de EducarChile, el portal chileno, contratado en 2002 por el gobierno de Gustavo Noboa para organizar el portal ecuatoriano)





 

Nueva ministra de Educación analiza los desafíos de EducarEcuador


Convencida de que las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NTICs) pueden ser un aliado de su gestión, la nueva Ministra de Educación ecuatoriana, Rosa María Torres, tiene claros los desafíos de la actual educación de su país. En ese contexto analiza el aporte del recientemente creado portal EducarEcuador con una apuesta clara: potenciar a través de internet un trabajo intercultural que re-encante los aprendizajes.


-¿Cómo pueden aportar las TICs a los desafíos de la educación en Ecuador?
-La TICs, y en concreto el portal EducarEcuador,  pueden ser importantes; depende de cómo lo manejemos. Puede ser un cementerio que no visite nadie o un lugar vivo, nacional, abierto. Tendremos que darle un carácter propio al portal; pasar del portal estándar a uno arraigado en nuestras necesidades y realidades.

-¿Cómo ve usted un portal ecuatoriano?

- Un portal donde tiene que haber lenguas indígenas. Un portal intercultural es un gran desafío para muchos países de América Latina. En el Ecuador hay 14 lenguas indígenas.  Debemos hacer del multilingüismo y la interculturalidad un hecho, ya no solo una declaración.

-¿Qué medidas piensa tomar en ese plano?
-Hay que desarrollar una cultura de incorporación de la diversidad, al tiempo que un mayor y mejor uso de las herramientas tecnológicas. Pero además incentivar el gusto por aprender, que en este país se ha perdido. Esto empieza por los jóvenes y los niños, pero también pasa por los maestros, los profesionales, los investigadores... La gente necesita aprender cosas relevantes para su vida, no sólo manejar datos, fechas, lo típico de nuestra educación.

-¿El portal puede ser un aliado en ese sentido?
-El portal puede ayudar a desarrollar algunas de esas cosas fundamentales como son aprender a aprender y recuperar el gusto por aprender. Pero no debemos darnos por satisfechos diciendo "ahí está el portal, úsenlo". Esto exige políticas activas. Hay que movilizar a la sociedad, ojalá con ayuda de los medios de comunicación, para que el portal sirva a todos los ecuatorianos.

-¿Será ésta una prioridad de su gestión?
-Mi prioridad es trabajar tanto desde el lado de la oferta como de la demanda. Mi objetivo no es promover las TICs; es lograr objetivos educacionales, con ayuda de las TICs. Les habla alguien que es fan de la tecnología...

-Con un sitio web y todo...
Sí, tengo un sitio web personal, Fronesis. Modero varias comunidades y grupos virtuales a nivel nacional e internacional. Como dijo el ministro Cordero en la presentación del portal: "Esta es una ministra que hace uso cotidiano de estas tecnologías". De manera que a mí nadie me tiene que convencer de su importancia. Por el contrario, soy una persona que ya tiene una reflexión crítica respecto de los falsos espejismos que puede generar la tecnología. En los ambientes más tradicionales y reacios a la incorporación de nuevas tecnologías me toca promover las TICs, pero a los fanáticos de la tecnología me toca pararles y decirles: la gente sigue siendo lo más importante.

-¿Los profesores sienten que las TIC son una amenaza?
-Hace cinco años los profesores les tenían terror a las TICs, eran una amenaza que los podía desplazar. En los últimos años se ha dado un cambio. La Unión Nacional de Educadores (el equivalente al Colegio de Profesores chileno) propone que en cuatro años todas las escuelas del Ecuador tengan aula informática. El sindicato viene desarrollando una iniciativa llamada Navegar.com. El magisterio está abierto y sabe que no entrar a las TICs es quedarse atrás. Acá las batallas son de otra naturaleza.

-¿De qué van esas batallas?
-La educación en el Ecuador tiene una situación de las más complicadas de América Latina. Enfrentamos diversidades regionales, culturales, étnicas, lingüísticas, y tenemos los problemas clásicos de deserción, repetición, baja calidad, pobres rendimientos escolares.


-¿Cómo ve hoy la calidad de la educación en el Ecuador?

-Tenemos un sistema muy atrasado tanto a nivel administrativo como curricular y pedagógico. La cultura escolar, la cultura educativa, es poco analizada y debatida en el país. Parte de mi tarea autoasignada durante muchos años en este país ha sido crear conciencia, generar información y debate públicos sobre la educación, que no es tema de reflexión y análisis permanente, ni siquiera entre los especialistas.

-¿Cómo piensa abordar esos desafíos?

- Hay que dar un vuelco, trabajar con la gente. Ha habido una concentración de las políticas en la oferta: capacitación docente, textos escolares, infraestructura. Todo eso es importante. Sin embargo, hay que trabajar desde el otro lado: generar información pública, participación ciudadana, conciencia, reflexión, debate ... La ciudadanía tiene que comprender la educación, no sólo los problemas de la educación sino la educación como problema.

-¿Las TICs pueden ser un gran aliado en esta tarea?

- Hay que tener claridad sobre la complejidad de estas decisiones. Por ejemplo: lo típico es comprar computadores sin tener en cuenta los pasos siguientes. Computadora va con currículo, pedagogía, capacitación, adecuación, mantenimiento, seguridad. Las experiencias fallidas son incontables en América Latina. Hay que pensar en el conjunto, desde el Estado hasta el maestro y en cada escuela. No son decisiones simples, ni sólo económicas.

-¿Está optimista respecto al momento que vive Ecuador?

-Me siento esperanzada. Tenemos que hacer una introducción inteligente de la tecnología. Debemos garantizar no sólo los recursos financieros, por supuesto esenciales, sino la comprensión de lo que estamos haciendo. El portal puede ser una herramienta para desarrollar un sistema de gestión transparente, de información pública y de empezar a entender la comunicación como lo que es, en su doble sentido: no sólo hacer boletines de prensa, sino recoger la información, los pedidos, las opiniones de la gente... EducarEcuador abre una ventana hacia el mundo.  Estoy encantada de recibir una herramienta ya armada durante la gestión del ministro Juan Cordero, en la que participé como asesora suya. Ahora toca desarrollarla y usarla. Estoy segura que el Ecuador va a poder aportar a otros procesos.

-¿En temas interculturales por ejemplo?
- Es un aporte que podríamos hacer a nivel latinoamericano. Tenemos que asumir nuestra diversidad y ver formas concretas de trabajar con nuestras diferencias culturales y lingüisticas. 


-A nivel indígena ¿asustan las nuevas tecnologías?
- No se las acaba de comprender, no sólo en el medio indígena sino en la sociedad ecuatoriana en general. 


-¿Se ha pensado en la construcción de infocentros comunitarios para las comunidades indígenas por ejemplo?

- Soy una convencida del aprendizaje comunitario. Hace tiempo vengo planteando y trabajando con la noción de "comunidad de aprendizaje". Es la comunidad entera la que tiene que aprender, no sólo los niños, los adultos, sino toda la comunidad. Soy una convencida del aprendizaje grupal, del aprendizaje intergeneracional. Para todo esto las TICs son una herramienta poderosa. Lo potente es construir espacios integrados donde confluyan estas cuatro cosas que nuestro ministerio dice que es: educación, cultura, deportes y recreación. Las TICs pueden ser un factor que las hilvana.


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