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Los niños como educadores de adultos

Alberto Vázquez


Rosa María Torres

"Quienes enseñan lo que aprenden son, con diferencia, los mejores estudiantes" Stephen Covey (7 hábitos de la gente altamente efectiva)

Cuando se piensa en educación, en enseñanza y en aprendizaje, se piensa en niños y jóvenes aprendiendo y en adultos enseñando. Difícilmente se piensa en niños educando a niños, jóvenes educando a otros jóvenes y, menos aún, niños educando a adultos. Y, sin embargo, la experiencia cotidiana y programas en todo el mundo muestran que los niños pueden ser excelentes educadores de sus padres, de sus abuelos, de todo un barrio o una comunidad. Las personas que más influencia tienen sobre las personas adultas son los niños. Los padres son capaces de hacer cualquier cosa por sus hijos. Los niños son y pueden ser los más poderosos agentes de cambio de los adultos. Esto, que saben y aprovechan muy bien los comerciantes y el marketing, sigue desestimándose en el mundo de la educación.

Tres ejemplos de intervenciones e impactos intergeneracionales, de muchos que podrían mencionarse:

 ▸ En el Ecuador, en la Campaña Nacional de Alfabetización “ Monseñor Leonidas Proaño” (1988-1990), una de las estrategias de comunicación que utilizamos y que más impactó y gustó fue una serie de videos cortos realizados con títeres, dirigidos sobre todo al público infantil. Estos videos, elaborados por el Dirección de Comunicación de la campaña y pasados diariamente por la televisión (y también reproducidos por radio), presentaban historias en las que no saber leer ni escribir se revela como una condición que pone en riesgo las relaciones e incluso la vida (el cartel del perro que muerde, la etiqueta que advierte el veneno, la novia que no contesta las cartas al novio pues no sabe escribir, etc.). La idea era llegar a los niños para que ellos, a su vez, motivaran a sus padres hacia la alfabetización. La información disponible indicaba que muchas personas que se autoidentificaban como analfabetas o que estaban dispuestas a inscribirse en la campaña para mejorar sus conocimientos de lectura y escritura, tenían hijos o nietos escolarizados o asistiendo a la escuela. Por lo demás, la televisión está extendida en el Ecuador, especialmente en zonas urbanas e incluso en zonas de gran pobreza, y la radio tiene alta cobertura nacional.

 ▸ En Bangladesh, en las escuelas no-formales del BRAC, un objetivo importante del currículo escolar es enseñar a los niños normas básicas de higiene y salud. En particular, se pone énfasis en el lavado de manos, entre otros dado que la costumbre extendida es comer con las manos, sin ayuda de utensilios (Bangladesh tiene, dicho sea de paso, el Récord Guinness en Lavado de Manos). Se busca no solo que los niños aprendan a cuidar su propia vida, sino que lleven esos aprendizajes a sus hogares. El impacto del programa BRAC se evalúa, así, no solo dentro del ámbito escolar sino también a nivel familiar y comunitario, y específicamente sobre las madres de esos niños. Dicho impacto ha sido evaluado y demostrado efectivamente en diversos estudios.

 ▸ En Australia, en un programa realizado en el sur del país, varias escuelas en las áreas de Cowell y Cleve desarrollaron parques zoológicos con animales de la zona, con la asesoría de un pastor Luterano, especialista en marsupiales. Los alumnos desarrollaron actitudes de cuidado y respeto hacia los animales, así como aprecio por el medio ambiente y los recursos de la zona. Esa influencia se extendió a todo el distrito, reportándose interesantes cambios de actitud entre las familias de los alumnos y las comunidades en las que estaban situadas las escuelas. La preocupacion fue más allá de la preservación de los animales, extendiéndose al cuidado de las plantas y la naturaleza.

El aprendizaje intergeneracional, el potencial de niños y jóvenes como educadores de personas adultas y como agentes de cambio familiar y local, sigue siendo ignorado o desaprovechado por los sistemas escolares así como por políticas y programas en muchos otros ámbitos sociales y culturales. De hecho, si pensáramos el sistema educativo como un sistema social y no meramente como sistema escolar, los objetivos escolares deberian plantearse - como se hace en las escuelas del BRAC, en Bangladesh - no únicamente para los alumnos sino para la familia y para la comunidad.

NOTA: Si tienes experiencias o programas que contar, de niños educando a adultos, por favor deja tu aporte en los Comentarios de esta entrada.

Los niños enseñan a los abuelos como usar las nuevas tecnologías (video)

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Adora Svitak: What adults can learn from kids (subtitulos en español)

Caperucita, Blancanieves y otras crueldades


Lobo feroz - Sabrina Dieghi
(La violencia en los cuentos infantiles)


Para Camila, mi nieta


A la Caperucita Roja amenaza con comérsela un lobo feroz y a su abuelita se la engulle efectivamente. Unos leñadores despanzurran al lobo frente a la asustada Caperucita y sacan de sus asquerosas entrañas a la abuelita, viva. Liquidado el lobo, todos festejan y viven muy felices.

A la Blancanieves la envenena una reina malvada, envidiosa de su belleza. Frustrado el primer intento de asesinato (había ordenado a un criado-sicario llevarla al bosque, asesinarla y abandonarla ahí), el segundo intento - la manzana envenenada - funciona. El beso de un príncipe redentor saca del coma a Blancanieves, de la que se enamora y con la que se casa, convirtiendo así la tragedia en oportunidad.

Juanito, el de las habichuelas mágicas, le roba los tesoros al gigante aprovechando que duerme. Este despierta y persigue a Juanito árbol abajo, dispuesto a aplastarlo y a matarlo. Pero Juanito, investido de inusitada fuerza y rapidez, corta el tronco de un hachazo. El gigante se estampa estrepitosamente contra el suelo, lo que genera gran alegría posterior a Juanito y a su madre.

La linda Cenicienta no puede tener peor suerte. Muerto el papá, madrastra y hermanastras disfrutan teniéndola en harapos, encerrada, explotada y esclavizada cumpliendo tareas domésticas en un enorme castillo desvencijado. Gracias a una salvadora hada madrina logra escapar una noche, vestir de princesa y conocer al príncipe enamorado que irá casa por casa probando el zapatito de la doncella que huyó, despavorida, a medianoche. 


Rapunzel es entregada por sus padres a una bruja a cambio de unas manzanas robadas. Cuando cumple 12 años la bruja la encierra en una alta torre. Todos los días Rapunzel debe soltar su trenza a través de la ventana, para que la bruja trepe por ella. Hasta que un día quien trepa es un príncipe. Descubierto el romance, la bruja le corta la trenza a Rapunzel, la abandona en un lugar lejano y le aplica un hechizo al príncipe, dejándolo ciego. Un día, ambos se encuentran, una lágrima de Rapunzel le devuelve la vista al príncipe, y terminan casándose y viviendo felices.

La infancia de los hermanos Hansel y Gretel es una sarta de horrores: primero, abandonados por sus padres en medio del bosque; luego, encarcelados, engordados y a punto de ser comidos por una vieja mala, con apariencia de buena, que maneja un antro de abuso de menores con fachada de chocolate. Los niños logran burlar a la vieja y se la sacan de encima empujándola dentro de un gran horno donde presumiblemente da alaridos mientras se chamusca, para beneplácito de los protagonistas y de los lectores.

Y así por el estilo con Pulgarcito, Alí Baba y los Cuarenta Ladrones y otros tantos clásicos de la literatura infantil. Historias de lobos, brujas, gigantes, ogros, madrastras y hermanastras, todos ellos malvados y feos, que abandonan, maltratan, explotan, torturan, asesinan, y comen niños. Historias de canibalismo, engaño, envidia, celos, maldad, crueldad, robos, asaltos y asesinatos primorosamente ilustradas, a todo color, en cientos de idiomas, en los formatos y versiones más variados, por las que transitan en su tierna infancia millones de niños y niñas en todo el mundo, desde nuestros tataratatarabuelos hasta el día de hoy.

¿Qué pasa por la mente de una niña cuando escucha la historia de la Caperucita, donde un lobo se come viva a una abuelita y pretende comerse, también viva, a la pequeña caminante que desobedeció a su mamá? ¿Qué siente un niño frente a niños abandonados por sus papás en medio de oscursos bosques y engordados tras rejas con candados para ser comidos por  viejitas que indefectiblemente resultan ser brujas, brujas que tientan a los niños con caramelos y chocolates?

La maldad, la crueldad y la violencia que trasuntan muchos cuentos llamados "infantiles" - y especialmente aquellos convertidos en prototipos y tesoros de la literatura infantil - tienen, en verdad, poco de infantil. Son adultos quienes los han imaginado, los han escrito e ilustrado, y son adultos quienes los siguen leyendo o haciendo leer a los niños. Cuentos disfrazados ellos mismos de viejitas amables y casitas de chocolate, pensados no tanto para desarrollar la imaginación infantil como para sembrar entre los niños la desconfianza y el miedo. Cuentos con gancho que se aprovechan para el sermón, la lección y el castigo ejemplares: los niños desobedientes (Caperucita) o los que confían en extraños y se dejan seducir por sus halagos (Hansel y Gretel) pueden llegar a pagar con su vida (o la de sus parientes) la desobediencia y la credulidad. Cuentos cuyos personajes cobran vida real fuera del libro y sirven de comodines para lograr el control y la sumisión infantiles: 

- "Si no comes, viene la bruja"
- "A los niños que desobedecen, les come el lobo"
- "Si te portas mal, le llamo al ogro".

Nos horrorizamos frente a la violencia del cine o la televisión, pero no dudamos en leer o hacer leer a nuestros niños cuentos de horror que nada tienen que envidiar a las más violentas series de televisión y a las pelícuas más truculentas. El reino del "cuento infantil", tradicionalmente idealizado e instrumentalizado por padres de familia y educadores, resulta ser, a menudo, un pavoroso reino del mal cuyos principales villanos son padres y madres, padrastros y madrastras, las personas mayores, los feos ... y cuyos héroes son hadas madrinas, príncipes y princesas.

La próxima vez que escoja un cuento para leer a sus alumnos, a sus hijos o a sus nietos, asegúrese que sea realmente un cuento infantil, es decir, una historia que abraza y que cobija, que genera sonrisas, que es capaz de abrir ojos y bocas no de miedo sino de sorpresa y de contento. 

* Publicado originalmente en: Familia, revista dominical del diario El Comercio, Quito, 12 feb 1996


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El derecho de niños y niñas a una educación básica


Niños del mundo - UNICEF


La Convención sobre los Derechos del Niño (1989) ratificó la educación como un derecho de niños y niñas. La Declaración Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien, 1990) y la Declaración de la Cumbre Mundial en Favor de la Infancia (1990) reconocieron la educación básica como un derecho de toda persona - niño, joven y adulto. La "visión ampliada de educación básica" adoptada en 1990 en Jomtien se refirió a una "educación capaz de satisfacer necesidades básicas de aprendizaje" de las personas, tanto dentro como fuera del sistema escolar. En la Clasificación Internacional Estandarizada de la Educación (CINE), educación básica incluye educación primaria y primer ciclo de la educación secundaria.
En este marco, ¿qué implica el derecho de niños y niñas a una educación básica?

1. El derecho a ser niños, a jugar y disfrutar del juego, a ser protegidos de los abusos del trabajo infantil, a tener el tiempo para ir y permanecer en la escuela, cumplir con las obligaciones escolares, y aprender. El derecho a un hogar y a una familia, a la escuela cercana, al profesor que disfruta enseñando y gusta de los niños, a la educación que prepara no únicamente para la vida adulta sino, sobre todo, para una infancia feliz.

2. El derecho a aprender, dentro y fuera de la escuela. El derecho a la curiosidad, a la pregunta y a la respuesta, a la duda, a pensar y argumentar, a equivocarse, a ser consultado y a participar, a expresarse espontáneamente y con libertad, a ser escuchado y respetado en sus opiniones, a discrepar, a imaginar y crear, a aprender a aprender. El derecho a la autoestima, a altas expectativas por parte de padres y profesores, a sentirse confiado y a la vez desafiado en sus capacidades, y reconocido en cada pequeña conquista.

3. El derecho al aprendizaje permanente, desde el nacimiento, en un continuo que no reconoce más límites que el propio interés y capacidad de los niños para aprender. Puesto que en los primeros años de vida se realizan los aprendizajes fundantes, los esenciales y más duraderos, y puesto que es en estos años que tiene lugar el desarrollo cognitivo más importante y espectacular de todo ser humano, el más básico derecho a una educación básica que tiene todo niño y niña es el derecho a un buen comienzo en la vida. El derecho a una primera infancia capaz de echar buenas raíces para su futuro crecimiento y desarrollo.

4. El derecho a un aprendizaje abierto, en el hogar, en el aparato escolar, en la vida diaria, en el juego, en la interacción con los amigos, a través de los medios de comunicación y de Internet, en la propia exploración del mundo. El derecho a gozar de la biblioteca, la cancha deportiva, el museo, el parque, el zoológico, el circo; a acceder al libro, el periódico, el comic, el cuento, el diccionario, el video, la película, la obra de arte; a aprender no sólo de los libros sino del contacto con las personas, con la realidad y con la naturaleza. El derecho a aprender no solo de los adultos sino de otros niños. El derecho a aprender de otros pero también de sí mismo, del error, de la experiencia, de la autoreflexión.

5. El derecho a ir a una buena escuela y a permanecer en ella el tiempo requerido para desarrollar los conocimientos, habilidades y actitudes indispensables para sobrevivir, conocer su propio cuerpo y proteger su salud, saber acerca de su cultura y sus raíces, expresarse y comunicarse oralmente y por escrito, calcular y resolver problemas básicos de la vida diaria, comprenderse mejor a sí mismo y al mundo que le rodea, proteger el medio ambiente, internalizar los valores de la justicia y la solidaridad, conocer sus derechos y deberes, poner los cimientos de su autoestima y autoconfianza, y continuar aprendiendo.

6. El derecho a una educación hecha a medida de niños y niñas, en la que todo - relaciones, contenidos y métodos, criterios de evaluación, instalaciones y espacios, calendarios y horarios, reglamentos y normas - está pensado desde la perspectiva de los niños, no de los adultos. Una educación respetuosa del saber, la opinión y los sueños infantiles. Una educación fundamentada en la alegría, el juego y el canto, la sorpresa y la aventura, el movimiento y la risa, la música y todas las artes, no como complementos sino como materia prima de la enseñanza y el aprendizaje.

7. El derecho a una educación relevante y de calidad, alerta frente al aprendizaje, consciente de que importa no solo cuánto sino qué y cómo se aprende. El derecho a una educación libre de prejuicios y estereotipos, que combate el racismo y el sexismo, respeta las diferencias y reconoce el valor de la propia lengua y la propia cultura; una educación interesada en lo que los niños saben y son capaces de hacer, antes que en lo que no saben y son incapaces de hacer; una educación en la que prima la cooperación sobre la competencia, el razonamiento sobre la memoria, el diálogo sobre el monólogo, el hacer sobre el decir; una educación que busca lo que constituye el sueño de todo buen padre y madre y de todo buen profesor: hijos y alumnos mejores que ellos.

8. El derecho a condiciones básicas de aprendizaje, esenciales para aprovechar la escuela y demás oportunidades de aprender y desarrollar plenamente sus capacidades. El derecho a una educación básica asiste a cada niño y niña en su derecho a exigir de cada sociedad concreta no sólo la escuela gratuita, el maestro profesional, el currículo relevante y los materiales necesarios, sino las condiciones económicas, sociales y afectivas indispensables: nutrición, atención de salud, vivienda digna, y, sobre todo, amor, apoyo emocional, respeto, y un ambiente general de estabilidad, seguridad y paz.

9. El derecho a la educación básica de sus padres, porque de ella depende, en gran medida, la supervivencia, el bienestar, la educación y las perspectivas de los hijos. El derecho a padres informados, conscientes de la importancia de la educación tanto de la niña como del niño, respetuosos del juego infantil, amigos del diálogo y la persuasión antes que del castigo. El derecho a padres que leen y escriben, aprecian el aprendizaje, distinguen la mala de la buena enseñanza, toman parte en los asuntos escolares y exigen una buena educación. El derecho a padres que conocen sus derechos y obligaciones, y poseen la autoconfianza y los conocimientos esenciales para ayudar a sus hijos a crecer, aprender y desarrollarse plenamente.

10. El derecho a unos medios de comunicación responsables y sensibles a las necesidades de los niños, capaces de complementar y enriquecer su educación; poner al niño urbano en contacto con el campo y al niño rural en contacto con la ciudad; ampliar su visión del mundo y transportarles a otras realidades, otros países y otras épocas; introducirles a las posibilidades y los límites de la ciencia y la tecnología; mostrarles la grandeza y a la vez la torpeza del género humano; desarrollar su aprecio por el arte, la ciencia y la cultura universales; y desarrollar su vocación por la paz, la no-violencia, la tolerancia, la solidaridad y la justicia.

La educación básica es un derecho universal. Asiste por igual a niñas y niños, ricos y pobres, a los que viven en la ciudad, en el campo y en áreas remotas, a los con necesidades especiales, a los que trabajan, a los niños indígenas y a los que pertenecen a minorías étnicas, a los que tienen hogar y a los que viven en la calle, a los migrantes, los refugiados y los desplazados por la guerra.

* Publicado originalmente en: Education News, N° 14. Nueva York: UNICEF, 1995. También incluido en: Educación de Adultos y Desarrollo, N° 38. Bonn: DVV, 1992.

Para saber más
Convención sobre los Derechos del Niño


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Children's right to basic education




Rosa María Torres

(texto en español aquí)


The Convention on the Rights of the Child (1989) acknowledges education as a right
of every child. The World Declaration on Education for All (1990) and the World Summit for Children (1990) adopted an "expanded vision of basic education" as the foundation of learning for every individual - children, youth and adults. This expanded vision of basic education was defined as an education able to "satisfy basic learning needs" of children, youth and adults, in and out of school. In the International Standard Classification of Education (ISCED) basic education comprises primary education and lower secondary education.

Within this framework, what does it mean ensuring children's right to basic education?


1. The right to be children
, to play and enjoy playing, to be protected from the abuses of child labour, to have enough time to attend and stay in school, and learn. The right to a home and a family; to the nearby school, to teachers who enjoy teaching and like children, to an education that prepares not only for adulthood but, most importantly, for a happy childhood.

2. The right to learn in and out of the school. The right to be curious, to ask and to be answered, to doubt, to think and argue, to err, to be consulted and to participate, to express themselves spontaneously and with liberty, to be listened and respected in their opinions, to disagree, to imagine and to create, to learn to learn. The right to self-esteem, to parents' and teachers' high expectations, to feel both confident and challenged in their capacities and rewarded for every small gain.

3. The right to continuous learning, starting at birth, in a continuum that does not recognize other limits than the child's own interest and capacity to learn. Since the foundations of personality and knowledge are built in the first years of life, and since it is in this period that the most important and spectacular cognitive development takes place, the most basic right to basic education children have is the right to a good start in life. The right to an early childhood that plants good seeds for their future growth and development.

4. The right to open learning, at home, in school, in daily life, through play, in their interaction with friends, through mass media and the Internet, in their own exploration of the world. The right to enjoy libraries, the sports yard, the museum, the park, the zoo, the circus; to access to books, newspapers, comics, fairy tales, encyclopedias, dictionaries, videos, movies, works of art; to learn not only from books but from the contact with reality, with people and with nature. The right to learn not only from adults but from other children. The right to learn from others but also from personal experience and error, from reflection and discussion.

5. The right to go to a good school and remain there the time required to develop the knowledge, skills and attitudes that are essential to survive, to get to know their own bodies and protect their health, to learn about their culture and roots; to express themselves orally and in writing; to calculate and solve the basic problems of daily life; to better understand themselves and the world around them; to protect the environment; to internalize the values of justice and solidarity; to be aware of their rights and duties; to build the foundations of their self-esteem and self-confidence, and to continue learning.  

6. The right to an education tailor-made for children in which everything -- relationships, contents and methods, buildings and spaces, calendars and schedules, regulations and norms -- is designed to meet the needs of children, not adults. An education that respects the knowledge, points of view and dreams of children. An education based on joy, play and music, surprise and adventure, movement and laughter, not as complements but as the raw material for teaching and learning.     

7. The right to quality and relevant education, oriented to learning, aware of the importance not only of how much but also of what is learned and how. The right to an education free from prejudice and stereotypes, that fights racism and sexism, respects differences and acknowledges the value of the child's own language and culture; an education that highlights what children know and are able to do, rather than what they don't know and are unable to do; an education that privileges cooperation over competence, dialogue over monologue, doing over saying; an education that aims at achieving what constitutes the dream of any good parent and teacher: children and students who are better than themselves.    

8. The right to basic learning conditions essential to take advantage of school and other educational opportunities, and to fully develop the child's capacities. The right to basic education assists each boy and girl to demand from their communities and societies not only free schools, trained teachers, relevant curricula and necessary materials, but also the indispensable economic, social and affective conditions: nutrition, health care, proper housing, and, above all, love, emotional support, respect, and a general environment of stability, security and peace.

9. The right to educated parents, because parents' education is crucial for children's survival, well-being, learning and future perspectives. The right to informed parents, aware of the importance of educating both girls and boys, respectful of child play, open to dialogue and persuasion rather than to punishment. The right to literate parents, who appreciate the effort involved in learning, distinguish bad from good teaching, take part in school matters, and are willing to demand quality education. The right to parents who are knowledgeable of their rights and obligations, and possess the self-confidence and the fundamental knowledge to help their children grow, learn and develop.

10. The right to responsible information and communication media, sensitive to children's needs, capable of complementing and enriching their education: of putting the urban child in contact with the field and the rural child in contact with the city; of widening their vision of the world and transporting them to other realities, countries and times; of introducing them to the possibilities and limits of modern science and technology; of showing them the greatness and also the smallness of mankind; of developing their appreciation for universal art, science and culture; and of developing their vocation for peace, non-violence, tolerance, solidarity and justice.

Basic education is a universal right. It assists all children: boys and girls, rich and poor, those living in the city, in rural and remote areas, those with special needs, working children, indigenous children and those coming from ethnic minorities, those who have a family and those who live in the streets, migrants, children who are refugees and displaced by war.  

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Círculos de alfabetización "Sí Podemos" (Perú)

Cruzada Nacional por la Alfabetización ‘Sí Podemos’– Derrama Magisterial
Visita a círculos de alfabetización en la Provincia de Huaura y en Lima
(20-24 Abril, 2006)


Este reportaje es parte del estudio “Alfabetización y acceso a la cultura escrita por parte de jóvenes y adultos excluidos del sistema escolar en América Latina y el Caribe”, financiado por el CREFAL. Entre 2006 y 2009 visité programas de alfabetización y de promoción de la lectura y la escritura en nueve países de la región (Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela).



Juntamos en este reportaje impresiones de visitas a varios círculos de alfabetización en Huacho, capital de la provincia de Huaura, así como en el distrito El Agustino, en Lima. Todos ellos vinculados a la “Cruzada Nacional por la Alfabetización” desarrollada desde fines de 2004 por la Derrama Magisterial, en convenio con el Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (IPLAC) de Cuba y con el auspicio del Ministerio de Educación del Perú. Las visitas fueron organizadas por Luis Alberto Macazama, maestro peruano coordinador de la cruzada, y por Nora, la asesora cubana. Ambos me acompañan en los recorridos, durante cuatro días.

La Derrama Magisterial, creada en 1965, es la organización previsional del magisterio peruano. Con cerca de 300.000 asociados (aportantes) a nivel nacional, ha sido declarada una de las 50 mejores empresas del Perú. Los fondos de la empresa provienen del pago de 17 Soles que hace mensualmente cada maestro afiliado al Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (SUTEP). (Nota: Al momento de esta visita, el cambio estaba a 3.3 Soles por 1 US Dólar).

La cruzada usa el método cubano de alfabetización ‘Yo, Sí Puedo’, que combina cartilla, videos y apoyo presencial de un(a) facilitador(a).  Según el tríptico informativo, la cruzada está dirigida a esas “miles de personas que no tuvieron oportunidad de ir a la escuela” y se propone alfabetizar en dos meses, con clases diarias de 2 horas. Para abrir un círculo se requiere al menos 15 alumnos. Los facilitadores son jóvenes estudiantes o maestros, a quienes se capacita y otorga un pequeño subsidio (9 Soles diarios, 180 Soles mensuales) para gastos de movilización.

Se arrancó en septiembre 2004 con un proyecto piloto en dos asentamientos del cono norte de Lima, La Ensenada y Laderas de Chillón. Ahora se ha entrado en una etapa de ampliación. Tanto la asesoría técnica cubana como los materiales de alfabetización – cartilla y juego de 17 cassettes con 65 videoclases – son donados gratuitamente a la Derrama por el gobierno cubano. Se está buscando convocar a otros grupos a sumarse a la iniciativa, cobrando por los materiales: 75 dólares el juego de videos y 1 dólar la cartilla.

Los círculos operan en zona urbana. Cuando se plantearon llegar a la zona rural, encontraron que 60% de los potenciales beneficiarios hablan quechua y el 25% no tiene energía eléctrica, indispensable para un método que se basa en teleclases a través del video. Se considera por ello adaptar el método a la radio y traducirlo al quechua.

Con esta cruzada la Derrama Magisterial se ha propuesto aportar al combate del analfabetismo en el país (11%, 2 millones de personas mayores de 15 años, según el censo 2005), complementando acciones que vienen haciendo a escala nacional programas como: PNA (Programa Nacional de Alfabetización) del Ministerio de Educación, que llega al 16% de los analfabetos y cuya meta es alfabetizar a 250.000 personas hasta 2012;  PAEBA, programa oficial iniciado en 2003, financiado y coordinado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI);  e IRFEYAL, programa radiofónico de Fe y Alegría, que ofrece educación básica de adultos desde alfabetización hasta bachillerato.

Antes de adoptar el ‘Yo Sí Puedo’, el coordinador de la cruzada había preparado un material fotocopiado titulado “Dame la Mano: Un programa para enseñar a leer y escribir a jóvenes y adultos”. No obstante, la iniciativa se descartó y el material no llegó a usarse. Lástima. Había allí fundamentos e ideas interesantes, como ésta: “La propuesta está orientada a promover desde el comienzo el contacto constante con todo tipo de material escrito, buscando la interacción del participante con el texto, la comparación de sus propias producciones con los distintos textos producidos por sus compañeros. No estamos sujetos a un texto de lectura, pero se hace necesario contar con textos variados para el uso de los participantes, no descartando el uso de los medios audiovisuales, para lo cual nos estamos preparando” (p.2).

Una clase de “aprestamiento”

En el asentamiento que visitamos en Huacho, los círculos de alfabetización funcionan en domicilios particulares. Por 3 Soles (menos de 1 Dólar) por clase, los dueños de casa alquilan la sala, el televisor y el aparato de VHS. La alfabetización ha pasado a ser, así, motivo de encuentro entre vecinos y fuente de un pequeño ingreso adicional para algunas familias.

El primer círculo que visitamos funciona en una casa que aloja al mismo tiempo una pequeña tienda, una minihabitación con ventana a la calle. Durante las dos horas que dura la clase todos los días, la ventana se cierra y la venta se suspende. Una breve ojeada a la tienda permite inventariar los productos de primera necesidad del barrio. Dispuestos prolijamente en estanterías semivacías vemos sal, huevos, gaseosas, fideos, té, bolsitas de especias y aliños, cloro, papel higiénico, sobres de Nescafé, sobres de Sal de Andrews, pasta de diente Kolynos y toallas higiénicas Nosotras.

La sala de la casa – piso de cemento - ha sido acondicionada para la clase. A continuación está el comedor y, al fondo, una cortina de tela que seguramente separa este espacio social del o de los dormitorios. Los adornos en las paredes incluyen una estampa de Jesús, un crucifijo, un calendario con fotos de caballos, un cuadro de flores. Junto a la mesa del comedor hay una vitrina con libros, en la que podemos divisar sobre todo textos escolares, además de revistas, cómics, una enciclopedia de lomo dorado, y adornos en miniatura.

Todo asiento disponible en la casa ha sido puesto al servicio de la clase: dos sillones de paja, una banca de madera, varias sillas de plástico. Todos los sentados son mujeres, de diversas edades. Luego sabremos que aquí están juntos hoy dos grupos, el que estudia de 3 a 5 p.m. y el que estudia de 5 a 7 p.m.

- “Juntamos las dos clases porque las señoras del primer grupo no vinieron todas, tienen reunión en la escuela”, explica Shirley, la joven facilitadora.

El televisor de la casa, un Sony de 17 pulgadas, ha sido colocado en el centro, entre la sala y el comedor. El cartel con letras y sus respectivos números, que recomienda y usa el método ‘Yo Sí Puedo’, ha sido confeccionado y está a la vista, pegado con cinta adhesiva en la pared. Una pequeña pizarra blanca, arrimada sobre una silla, en la habitación contigua, aguarda su momento.

Esta es apenas la segunda clase. Empezaron ayer, presentándose entre ellas y aprendiendo a sostener y manejar el lápiz.

Shirley, nerviosa, no logra hacer funcionar el VHS. Nora acude en su  ayuda. Finalmente, entre ambas logran prenderlo. Antes de empezar a correr el video, Shirley aclara a la audiencia:
- “Esta clase les va a dar la señorita Angela, ella es la que les va a enseñar a leer”.

Angela, la maestra cubana protagonista en los videos, enseña a sus alumnos y alumnas ficticios los clásicos ejercicios de aprestamiento para la escritura. Las alumnas de carne y hueso, en esta casa en Huacha, tratan de imitarlos. Pero mientras los alumnos de Angela en la pantalla tienen pupitres, las alumnas de Shirley en esta casa en Huacha tratan de escribir en hojas blancas sueltas, apoyándolas sobre las piernas. El facilitador del otro grupo,  presente en esta clase, advierte el problema, saca rápidamente libros de la vitrina y empieza a distribuirlos entre las señoras, para que apoyen las hojas.

Desde adentro de la pantalla, Angela sigue orientando:
-       “Ahora vamos a hacer líneas curvas”                               U U U U U U
-       “Ahora trazamos la línea curva al revés”                         
-       “Ahora eliminamos los pespuntes, sin levantar el lápiz”

Las mujeres siguen bien las instrucciones. Algunas usan el borrador, borran y vuelven a escribir. Las hojas blancas se van llenando de líneas rectas y curvas, temblorosas, sumamente imperfectas, muy diferentes de las que vemos desfilar en el televisor.

- Angela: “Ahora vamos a repasar los números, aunque yo sé que ustedes ya los conocen… Vamos a asociar letras con números: 1  2  3  4  5”.
-  Alumna en el video: “Los dedos de la mano son 5”.
-  Angela: “Muy bien. Eres muy inteligente y muy observadora”.

No es fácil concentrarse y ver la pantalla, por varias las razones: niños y niñas pequeños corretean por la sala, distraen y tapan intermitentemente la pantalla; demasiado brillo, apenas si se divisan las siluetas de Angela y sus alumnos, y los trazos de las líneas se ven muy borrosos; el video corre muy rápido, es imposible seguir la pantalla y atender al mismo tiempo el propio papel.

Ahora se apaga el televisor y entra en funciones la pizarra. Paula, “la mayorcita” del grupo, es invitada a estrenarla. Shirley dibuja líneas punteadas y le pide a la señora Paula que las repase, “tal y como hizo antes en su hoja”. Parece sencillo, pero no lo es. Hay diferencias importantes entre un lápiz y un marcador, y entre una hoja de papel y una pizarra como instrumentos de escritura. Ni qué hablar de lo que significa pasar por primera vez a una pizarra, acto público de gran compromiso y alto riesgo para toda persona colocada en el rol de aprendiz.

En la conversación que sigue, resulta que la mayoría de estas mujeres fue algún día a la escuela, hasta 1º, 2º o 3er grados. La señora Paula es la única aquí realmente comenzando a aprender a leer y escribir.

A una señora que estuvo tres años en la escuela, le pregunto si sabe leer. Responde que sí. Le pido que lea la última página de la cartilla. Lee “Ya sé leer”, sin dificultad. En su caso, es estrictamente cierto. ¿Qué hace, entonces, aquí? Este material y este programa no son para ella.

Una clase con mesa que se lleva y se trae todos los días

Visitamos otra casa del barrio. Aquí lo que se alquila para la clase de alfabetización no es la sala sino un patio a la entrada, una especie de galpón techado con carrizo. En el centro una mesa y alrededor 11 mujeres, sentadas en troncos de madera y algunas en el suelo, arrimadas contra la pared. Luego sabremos, por Nelly, la facilitadora, que ella trae la mesa todos los días desde su casa, para que “al menos algunas de las señoras se sientan cómodas, como si estuvieran en la escuela”.

También aquí, todas las alumnas son mujeres y la mayoría de la tercera edad. Una de las señoras usa audífonos. Dos mujeres jóvenes, en sus treintas, son las que llevan la delantera.

También aquí están empezando con los ejercicios de aprestamiento y escribiendo en hojas sueltas. A quienes se sientan en el suelo, sin apoyo para escribir, les vemos intentar las posiciones más extrañas para ajustarse a los requerimientos de un lápiz que pretende dibujar sobre un papel.

El televisor, un Sony viejo, es muy pequeño y está lejos de las alumnas. Es difícil ver incluso estando cerca, en particular las líneas punteadas. Al momento de alquilarlos, ¿no se ponen requisitos en cuanto a las condiciones del lugar y del equipamiento?. La respuesta es: no hay mucho donde escoger, sobre todo porque aunque en todas las casas hay televisor, son pocas las que tienen un aparato VHS.

El Agustino

Vamos ahora a El Agustino, un distrito periférico de Lima surgido en 1947 a partir de una invasión violenta. Violenta es, también, la pobreza circundante. Más de medio siglo después, y de sucesivas invasiones, los ocupantes de estos cerros siguen viviendo mal, aunque 85% ya tiene acceso a servicios básicos. El Agustino se asocia con pobreza, hacinamiento, delincuencia, droga.

En vehículo puede llegarse hasta el Ovalo, una pequeña meseta  congestionada con mototaxis o ‘cholotaxis’ y muchos pasajeros. De aquí en adelante hay que subir a pie por lo que, desde abajo, parece una inmensa cascada de gradas.

Aquí, precisamente en medio de la mayor precariedad, surge la discusión en torno a la tecnología: ¿por qué se usa para las teleclases el sistema VHS en lugar del más moderno DVD? Hemos visto cómo florece en Lima la industria de la piratería, la proliferación de puestos que venden videos en formato DVD, sobre todo en zonas populares. El DVD, con su sistema de almacenamiento óptico, tiene muchas ventajas frente al VHS, claramente para fines educativos: mayor calidad de imagen y sonido, menor degradación de la grabación con el uso, capacidades multimedia e interactivas, con iguales e incluso menores costos. Además, los cassettes en VHS son muy grandes, lo que hace más difícil trasladarlos y encarece el costo de traerlos desde Cuba.

Así es, en efecto. El coordinador nos confirma además que en El Agustino la gente no tiene VHS sino DVD. Ya es difícil encontrar en Lima un aparato VHS. Un VHS cuesta 20 dólares, un DVD no llega a 100. Justamente se está planteando a Cuba la necesidad de que los videos del ‘Yo Sí Puedo’, grabados en VHS, se pasen a DVD.

Un círculo de “Nivelación”

El primer círculo que visitamos, en la Sala Comunal, está iniciando la segunda etapa del proceso, denominada “Nivelación”. No hay video. La teleclase ha cedido su lugar a la clase presencial y la cartilla ha sido sustituida por un breve material con lecturas contextualizadas a la realidad peruana.

La facilitadora, Esperanza, tiene a su cargo seis alumnas, señoras de 60 años y más, todas quechuahablantes. Hablan entre ellas en quechua y con nosotros en español.

¿Dónde aprendieron a leer y escribir? Una señora terminó el primer grado. Otras cuatro asistieron al programa de alfabetización ofrecido el año pasado por el Comité de Damas de la Municipalidad. Una de ellas explica que ha venido aprendiendo “de a poquito”, entre escuelas nocturnas y programas de alfabetización. De las nocturnas la echaban por no tener partida de nacimiento.

- “Cuando terminé el primer nivel, mi marido me regaló de premio el Coquito”, cuenta una señora. Coquito, cartilla de autor peruano - Everardo Zapata, nacido en Arequipa - con la que han aprendido a leer y escribir millones de personas hispanoblantes, y que en el 2005 cumplió 50 años.

Entusiasmada con su entusiasmo, les pido que me muestren cómo leen. No pueden leer ni en la cartilla ni en las hojas de nivelación, sobre todo porque la letra es muy chica. Esperanza saca entonces el texto que ha preparado, escrito en letra grande, en el reverso de un afiche. Aquí empiezan a leer, la mayoría aún con dificultad.

La mayor dificultad es que no logran “juntar las letras”, como dicen ellas. Habiendo aprendido con el alfabeto y los nombres de las letras, la palabra PERU es leída como PE-E-ERE-U. Algunas tratan de adivinar, completando la palabra a partir de la letra o la sílaba iniciales. “No tengo memoria”, “Me falla la cabeza”, “Me falla la vista”, son las explicaciones que dan estas mujeres, igual que en todos lados. Mujeres sencillas, canosas, desdentadas, sudan ante el compromiso que significa leer en voz alta, sobre todo en presencia de visitantes.

Una Iglesia evangélica con vista panorámica

cgdepaz
Un poco más arriba está una iglesia evangélica, una casa de dos pisos en cuya parte alta funciona un círculo de alfabetización. Al subir nos encontramos con una habitación de piso de tierra, a medio construir y llena de materiales de construcción, con una pared inexistente que conduce a una azotea abierta, sin bordes, con vista panorámica a El Agustino y su laberinto de cerros, casas, caminos, gradas, antenas y cables de televisión, ropas colgadas, gentes subiendo y bajando, atareadas en sus quehaceres.

El televisor y el VHS, aunque modestos, parecen aquí objetos de lujo. Al igual que la pizarra blanca, ubicada a un costado, sobre un atril.

La clase va de 4 a 6 de la tarde. Sandra, la facilitadora, tiene 25 años, terminó Administración de Empresas, recorrió todo Lima buscando trabajo y no lo consigue. Se inscribió en este programa como voluntaria y está descubriendo que le gusta enseñar. Hay otros facilitadores trabajando más arriba del cerro. La Municipalidad no les paga pero les trae en transporte hasta aquí y luego les recoge para llevarlos de vuelta hasta abajo.

De las 6 alumnas inscritas, hoy han venido 3. Ya las encontramos sentadas en la banca frente al televisor, el VHS y la pared inexistente con acceso a la azotea y vista a los cerros.

La señora Silvia, 54 años, trabaja de ayudante en un comedor. Las otras dos lavan ropa, una de ellas tiene una tienda. Viven en familia, con hijos y nietos.

Cuando vienen a estudiar, ¿a dónde dicen a sus familias que van?, pregunto.
-       “Voy a mis clases”, dice doña María.
-       “Voy al colegio”, dice doña Silvia. “Yo sí estuve en la escuela, dos años”

¿Y qué aprendió en la escuela?
- “Un poco de suma, las cinco vocales, ba-be-bi-bo-bu, ma-me-mi-mo-mu, pa-pe-pi-po-pu. Deletreando leo la Biblia, algo de libros, el periódico, revistas”.

Le pido que lea la portada interior de la cartilla ‘Yo Sí Puedo’. En el centro de esa página dice: “UN PROGRAMA PARA PONER FIN AL ANALFABETISMO EN LA AMÉRICA DE BOLÍVAR Y MARTÍ”. Al llegar a “ANALFABETISMO”, Doña Silvia se traba, no la puede leer.
-       “Es muy larga la palabra”, dice.

¿Alguna ha visto una computadora? ¿Les gustaría aprender a manejar una? Todas dicen que sus hijos y nietos saben usarla, ellas no. ¡Claro que les gustaría!

Son las 6 de la tarde, hora de cerrar e irse. Al salir, nos fijamos en un cartel escrito a mano, ubicado en la casa junto a la iglesia:

SE DEJA A CREDITO UNIFORMES COMO PANTALONES, FALDAS, CAMISAS Y CHOMPAS PARA PAGAR S/ 10.00 SEMANAL

El cartel es obra de estas mujeres, una colaboración de este círculo con una familia del barrio y su pequeña empresa familiar. Una muestra maravillosa de la utilidad social de la escritura, de su madera solidaria, de su función pública, de su relevancia para la reproducción de la vida.

Un poco más abajo, nos topamos con un café Internet. El rótulo, muy visible, pegado sobre la puerta de madera, abierta de par en par, invita a entrar:


INTERNET  (1 SOL LA HORA)

Foto Diana Paredes
Seguimos bajando y fotografiando todo lo que hay para leer en un día cualquiera, con sólo subir o bajar por la escalinata. ¡Una mina de oro! Rótulos y anuncios a granel, en diversos tipos y tamaños de letra, con y sin dibujos, con y sin errores ortográficos. Placas con los nombres de las familias en las puertas de algunas casas, nombres de las calles y pasajes, leyendas pintadas en las paredes, grafittis, avisos, marcas de productos, anuncios comerciales, carteleras, propaganda electoral, el menú de un restaurante, etc., etc. Muchísimo más y más útil que lo que ofrecen por lo general cartillas y textos programados para adultos. Si sólo los programas de alfabetización y de promoción de la lectura y la escritura tuvieran más en cuenta los contextos de vida de la gente, los textos reales que forman parte de su cotidianeidad, las oportunidades de leer y escribir que aguardan en cada esquina, en cada encuentro, en cada mirada llena de curiosidad.

Psje. Tayacaja 110
Imágenes prestadas
Fam. Huaringa Pomajulca

ESCAPE
RUTA DE EVACUACION

INCA KOLA
EL SABOR DE LO MISMO

SE VENDE CASA

HOY
Arroz chaufa
Alitas Broster
Limambulante
Lomo saltado
Papa revuelta
Pescado c/arroz
Milanesa arroz
Hamburguesa

Las Estrellas de la Cumbia
Baile y Artistas Invitados
domingo Mayo 5 pm

SE VENDE CERVEZA Y GASEOSA
POR MAYOR Y MENOR 
TELEFONO PUBLICO
NACIONAL E INTERNACIONAL

UBICACIÓN MESA DE SUFRAGIO
OLLANTA Presidente - Amor por el Perú
APRA Alan con el pueblo Presidente 

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Referencias / Para saber más

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