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Lecturas sobre el 'Buen Vivir'

Rosa María Torres
(en proceso)
Tomado de: Crónicas de la Tierra sin Mal


El Buen Vivir - Sumak Kawsay (kichwa) en el Ecuador, Suma Qamaña (aymara) en Bolivia - pertenece a la cosmovisión andina y ha sido incorporado en las nuevas constituciones de ambos países, como un concepto alternativo al de 'desarrollo'. Aboga por otro tipo de relación con uno mismo, entre las personas, los grupos humanos y la naturaleza, a la que reconoce derechos y ve no simplemente como un recurso a explotar y aprovechar. 

Mucho se ha escrito y escribe sobre el Buen Vivir, desde perspectivas muy diferentes, algunas de ellas alejadas de la cosmovisión indígena original. Presenciamos, en general, una creciente simplificación y banalización del término.

Para aportar a una mejor comprensión y debate de este concepto, incluimos aquí libros, artículos, videos y otros materiales sobre el Buen Vivir, especialmente en torno al caso ecuatoriano.

Seguimos alimentando este listado. Agradecemos a quienes deseen aportar otros materiales. Favor dejar sus sugerencias en esta misma entrada.
Entries in English are also welcome. See below.



La cosmovisión indígena, desde los indígenas 

El Buen Vivir no es desarrollo, ni el desarrollo es sostenible, Ollantay Itzamná (indígena quechua), Biodiversidad en América Latina y el Caribe, 10 nov. 2014. Vía: Servindi.

■ Aprender en la Sabiduría y el Buen Vivir: La Propuesta de la Universidad Amawtay Wasi del Ecuador - Sandra P. Sánchez

■ El Buen Vivir y sus 13 Principios, Crónicas de la Tierra sin Mal

■ El buen vivir guaraní: tekó porã, Crónicas de la Tierra sin Mal

Sumak Kawsay, la palabra usurpada, Revista Plan V, abril 2014, Ecuador

Comunidad Maya Ixil rescata prácticas del “buen Vivir” en Guatemala, Mayra Rodríguez, Servindi, julio 2014. 

Revolución educativa o recolonización posmoderna, Atawallpa Oviedo, en: Varios autores, El correísmo al desnudo, Quito, 2013.

Declaratoria del Kawsay-Sacha Tierra Viviente de los territorios de las naciones originarias del Centro-Sur Amazónico, Mujeres Amazónicas del Centro Sur, Movilización por la Vida, Puyo-Pastaza, Amazonía del Ecuador, Octubre 2013. 

■  (video) Secretos del Yasuní: Resistencia, entrevista de Carlos Andrés Vera con Patricia Gualinga, dirigente del pueblo Sarayaku (octubre 2013).

■ (video) La era del buen vivir - cosmovisión maya (Guatemala), 2012, audio en español, subtítulos en francés.

■ (video) La plurinacionalidad desde la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) Luis Macas, Quito, 10 enero 2012.

■ Atawallpa Oviedo, Qué es el Sumakawsay. Más allá del socialismo y del capitalismo, Ed. Sumak, Quito, 2011.

Libros y revistas

El Buen Vivir, una propuesta con potencialidad global, Alberto Acosta, en Revista Investigaciones Altoandinas, Vol. 18, No. 2, Universidad Nacional del Altiplano, Puno, abril-junio 2016 (PDF).


¿Es posible el Buen Vivir?, Reflexiones a quemaropa sobre alternativas sistémicas, Pablo Solón, Fundación Solón, 1a. edición, La Paz, 2016.

Derechos de la naturaleza y políticas ambientales. Etica biocéntrica y políticas ambientales, Eduardo Gudynas, Abyayala, Quito, 2016.


O Bem Viver – Uma oportunidade para imaginar outros mundos, Alberto Acosta,
Autonomia Literária e Editora Elefante São Paulo, 2015.

Plurinacionalidad y Vivir Bien/Buen Vivir, Dos conceptos leídos desde Bolivia y Ecuador post-constituyentes, Salvador Schavelzon, CLACSO – Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y Ediciones Abya-Yala, Quito, 2015. (descargar en PDF)


Cambio Climático y Transiciones al Buen VIvir, Alternativas al desarrollo para un clima seguro, Gerardo Honty y Eduardo Gudynas, CLAES - RedGE, diciembre 2014 (PDF).

Desarrollo, Postcrecimiento y Buen Vivir, Alberto Acosta y Esperanza Martínez (compiladores), Fundación Rosa Luxemburg, AbyaYala, 2014 (PDF)

■ El Sumak Kawsay es sin petróleo, Esperanza Martínez (coordinadora), Ecuador, 2014 (PDF).

Propuestas para la buena vida, en Papeles No. 128, Icaria Editorial, España, 2014.

■ Buen Vivir y descolonialidad. Crítica al desarrollo y la racionalidad instrumentales. Boris Marañón Pimentel (coordinador), Instituto de Investigaciones Económicas UNAM, México, febrero 2014 (PDF).


■ Descolonialidad y cambio societal: experiencias de solidaridad económica en América Latina, Boris Marañón Pimentel (coordinador), Instituto de Investigaciones Económicas UNAM, México / CLACSO, Buenos Aires, 2014 (PDF).

■ A propósito del libro Suma Qamaña y Desarrollo. El T’hinkhu necesario, ¿Suma Qamaña? No, gracias, Carlos Crespo, Bolpress, 21 octubre 2013.

■ El Buen Vivir: Sumak Kawsay, una oportunidad para imaginar otros mundos, Alberto Acosta, Abyayala (Quito), Icaria (Barcelona), 2013.

Contrahegemonía y buen vivir,  Francisco Hidalgo Flor y Alvaro Hernández (coordinadores), Universidad Central, Quito, 2013.

■ Educación y Buen Vivir: Reflexiones sobre su construcción (varios autores), Contrato Social por la Educación, Quito, 2012 (PDF).

Justicia indígena, plurinacionalidad e interculturalidad en el Ecuador, Boaventura de Souza Santos y Agustín Grijalva Jiménez (editores), Abya Yala/ Fundación Rosa Luxemburg, Quito, 2012.

■ Sumak Kawsay / Buen Vivir y cambios civilizatorios, Irene León (coordinadora), FEDAEPS, Ecuador, 2010.

Entrevistas

Observatorio Sociopolítico Latinoamericano, Fernando Arellano Ortiz, noviembre 2013.

Artículos / ponencias

La izquierda pragmática y su retórica kitsch del Buen Vivir, Natalia Sierra, Revista Plan V, 27 octubre 2014

■  El Buen Vivir como alternativa al desarrollo, Alberto Acosta, julio 2014

Madre Tierra + desarrollo = ¿vivir bien?, Xavier Albó, La Razón, Bolivia, 30 marzo 2014

■ El Buen Vivir, una alternativa al desarrollo, Alberto Acosta, La Jornada del Campo, México, 19 octubre 2013

La disputa por el Buen Vivir, Eduardo Gudynas, Diagonal, 17 octubre 2013

Contrahegemonía y buen vivir en la fase posneoliberal, Francisco Hidalgo Flor, agosto 2013. 

El socialismo del Buen Vivir, Fander Falconí, El Telégrafo, 26 junio 2013

¿Felicidad vs. Buen Vivir?, Holger Paúl Córdova, El Telégrafo, 26 marzo 2013

Más Correa: Triunfó el Buen Vivir, Fander Falconí, Página/12, Buenos Aires, 22 febrero 2013

■ Construir el Buen Vivir (Sumak Kawsay), Alberto Acosta, La Línea de Fuego, Ecuador, enero 2013

■ Pensar el Sumak Kawsay - Juan Cuvi, El Comercio, Quito, 17/05/2013

■ El buen vivir, desarrollo alterno al modelo extractivo - Eduardo Gudynas, Un Periódico, mayo 2013

■ (PDF) El Buen Vivir ecuatoriano en el contexto de la Economía Política del Desarrollo (Ecuadorian Good Living  in the context of the Political Economy of Development), Antonio Luis Hidalgo Capitán, Universidad de Huelva, España, 2013.

El Buen Vivir o la disolución de la idea del progreso, Alberto Acosta y Eduardo Gudynas, en: La medición del progreso y del bienestar, Propuestas desde América Latina, Mariano Rojas (coord.), México, 2011.

Desarrollo, derechos de la naturaleza y Buen Vivir después de Montecristi, Eduardo Gudynas, 2001, en: En: Debates sobre cooperación y modelos de desarrollo. Perspectivas desde la sociedad civil en el Ecuador. Gabriela Weber (editora), Centro de Investigaciones CIUDAD y Observatorio de la Cooperación al Desarrollo, Quito, marzo 2011.

Bolivia: Hacia la reconstrucción del Vivir Bien, David Choquehuanca Céspedes, Servindi, 23 marzo 2011.

■ Buen vivir: germinando alternativas al desarrollo, Eduardo Gudynas, ALAI, 28 febrero 2011.

Buen Vivir: un necesario relanzamiento, Eduardo Gudynas, ALAI, diciembre 2010.

Ecuador: La tierra, el Sumak Kawsay y las mujeres, Irene León, Ecuador, 2010

■ (PDF) La transición ecuatoriana hacia el Buen Vivir, René Ramírez, SENPLADES, Ecuador, 2010.

■ Socialismo del Sumak Kawsay, René Ramírez, SENPLADES, Ecuador, 2010 

25 postulados para entender el "Vivir Bien", David Choquehuanca, Rebelión, 2010.

Bolivia: Planificando el “Vivir Bien”, Xavier Albó, Servindi, 19 noviembre 2009

La naturaleza no es muda, Eduardo Galeano (Semanario Brecha), Aporrea, mayo 2008

Videos

■ (Video) Sumak Kawsay, Alberto Acosta, enero 2013

■ (video) ¿Qué es el Buen Vivir? - Paco Velasco, Ministro de Cultura del Ecuador, 2013

Eventos

Conferencia Internacional Pos-crecimiento y Buen Vivir: propuestas globales para la construcción de sociedades equitativas y sustentables. FLACSO Ecuador, Friedrich-Ebert-Stiftung (FES-ILDIS) Ecuador y Universidad de Kassel-Alemania, Quito, 26-27 marzo 2014.

- Reseña del diario El Telégrafo, Buen Vivir, entre lo ideal y lo posible, Ecuador, 31 marzo 2014

- Seminario Internacional Socialismo del Buen Vivir en América Latina, SENPLADES y FLACSO Quito, 23 y 24 abril 2013

Documentos oficiales del gobierno del Ecuador 

Plan Nacional de Desarrollo para el Buen Vivir  2013-2017

Compilaciones / especiales

Flacso-Ecuador, Íconos. Revista de Ciencias Sociales No. 48. En busca del sumak kawsay, Quito, 20 enero 2014

(Dossier, PDF) Sumak Kawsay: Recuperar el sentido de vida
, América Latina en Movimiento No 452, febrero 2010


Sumak Kawsay, Buen Vivir, en: Socioeco, Sitio de recursos de la economía social y solidaria

Colección de textos y documentos clave sobre el "buen vivir".  CLAES, Uruguay

■ Buen vivir, Sumak Kawsay: Aporte contrahegemónico del proceso andino, por F. Hidalgo Flor. Utopía y Praxis Latinoamericana, 16 (53): 85-94, Universidad de Zulia, 2011. Leer ...

■ El buen vivir mas allá del desarrollo, por Eduardo Gudynas y Alberto Acosta. Qué Hacer, DESCO, Lima (Perú), No 181 - 2011. Leer ...

■ El concepto de sumak kawsai (buen vivir) y su correspondencia con el bien común de la humanidad, por François Houtart. ALAI, Quito, junio 2011. Leer ...

■ Autocontención: mejor con menos, por Joaquim Sempere (Barcelona), publicado en Dossier Enfoques sobre bienestar y buen vivir, CIP-Ecosocial - 2010. Leer ...

■ ¿Medidas de la realidad social? Algunas reflexiones para un (potencial) uso crítico de los indicadores sociales de bienestar, por Mario Ortí (Madrid), publicado en Dossier Enfoques sobre bienestar y buen vivir, CIP-Ecosocial - 2010. Leer ...

■ La revolución del bienestar, por Saamah Abdallah (Londres), publicado en Dossier Enfoques sobre bienestar y buen vivir, CIP-Ecosocial - 2010. Leer ...

■ Más allá del desarrollo: la buena vida, por Gustavo Esteva (México), publicado en la revista América Latina en Movimiento – 2009. Leer ...

■ ¿Vivir mejor o «el buen vivir»?, por Leonardo Boff (Brasil), publicado en ALAI - 2009. Leer

■ El Buen Vivir, una oportunidad por construir, por Alberto Acosta (Ecuador), publicado en la Revista Ecuador Debate N° 75, CAAP - 2008. Leer ...

■ Reflexiones sobre el sumak kawsay (el buen vivir) y las teorias del desarrollo, por Pablo Dávalos (Ecuador) – 2008. Leer ...

In English 

'Buen Vivir and Nature’s Rights: The Good, the Bad and the Ugly', Eduardo Gudynas, FedEx Global Education Center, USA, Dec. 2105.

■ Alternautas: (Re)Searching Development: The Abyayala Chapter, Journal Issue No.1, December 2014 (PDF)

What is Vivir Bien? , Systemic Alternatives, Notes for the Debate: Vivir Bien, Buen Vivir, July 30, 2014.

Buen Vivir: Today’s tomorrow, Eduardo Gudynas, Systemic Alternatives, 25 April 2014.

  Buen vivir: the social philosophy inspiring movements in South America, Eduardo Gudynas, The Guardian, 4 Feb. 2013

Textos relacionados en OTRA∃DUCACION
Sumak Kawsay: Voces y saberes de la Amazonía ecuatoriana

Yuyay Jap’ina – Apropiándonos del conocimiento (Bolivia)


Foto: Rosa María Torres
Foto: Rosa María Torres
Rosa María Torres

Programa de Alfabetización Yuyay Jap’ina (UNICEF)
Visita a la comunidad Saca Saca, Municipio de Uncía, Departamento de Potosí
(11 agosto, 2006)

A las mujeres y los niños de Saca Saca


Este reportaje es parte del estudio “Alfabetización y acceso a la cultura escrita por parte de jóvenes y adultos excluidos del sistema escolar en América Latina y el Caribe”, financiado por el CREFAL. Entre 2006 y 2009 visité programas de alfabetización y de promoción de la lectura y la escritura en nueve países de la región (Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela).



Después de casi cinco horas de viaje, desde Cochabamba, y habiendo subido a más de 4.600 metros de altura, llegamos a Llallagua, un pequeño pueblo potosino que me parece la cima del mundo. Aún falta un trecho para llegar a Saca Saca, la comunidad rural donde funciona el centro de alfabetización que hemos venido a visitar. Se trata del programa Yuyay Jap'ina ("apropiándose del conocimiento"), un programa de alfabetización en quechua impulsado por UNICEF desde 1992, dirigido preferentemente a mujeres indígenas en áreas rurales de los Departamentos de Potosí y Cochabamba. Me acompañan Guillermo y Pedro, de las oficinas de UNICEF en La Paz y en Uncía, y Giovanna del PROEIB-Andes, en Cochabamba.
Foto: Rosa María Torres
Dejamos nuestros bultos en el Hotel Llallagua, donde pasaremos la noche. Antes de salir a Saca Saca, estiramos un poco las piernas y nos sentamos en un pequeño restaurante de la plaza a tomar un té de coca, bueno para la altura y para el frío. Guillermo lleva encima cuatro capas de ropa. Yo llevo otro tanto, pero sigo entumecida. El dolor de cabeza y el mareo anuncian soroche, el temible mal de las alturas. La altura, y las infinitas curvas del camino, han hecho estragos.

Hay que viajar por tierra en Bolivia para percibir su vasta geografía (más de 1 millón de kilómetros cuadrados, 8 habitantes por kilómetro cuadrado, 9 departamentos, 112 provincias, 327 municipios), las enormes distancias, los rigores y las variaciones del clima, la dramaticidad de la pobreza, la fantástica riqueza cultural de este país. Hemos viajado horas sin ver un solo poblado, una sola persona, en medio de parajes desérticos. Hemos visto mujeres con niños a la espalda y niños pequeños, muertos del frío, ganándose la vida en la carretera vendiendo comida a los pasajeros en los puestos de control; ninguno pidiendo limosna.

Llallagua, zona minera

Foto: Rosa María Torres
“LLALLAGUA RUMBO AL TERCER MILENIO. ¡GRACIAS POR SU VISITA!”, dice la placa a la entrada del pueblo, ubicada junto a un pequeño monumento en homenaje a los mineros. Estamos en zona cercana al campamento minero más populoso de Bolivia, Siglo XX. La imponente montaña de Llallagua (4.675 metros) ha jugado un papel clave en la vida de este país. Cuna de la mina de estaño más grande del mundo y de la fortuna personal amasada por Simón Patiño, el “rey del estaño”, del sindicalismo minero boliviano y sus luchas, que sentaron precedentes y abrieron caminos de transformación social en el país.

Llallagua y Uncía son dos de los 13 municipios que forman parte de la Mancomunidad Norte de Potosí. En 11 de los 13 municipios, el 81% de la población se ubica debajo del índice de pobreza. Las mujeres tienen en promedio 6 ó 7 hijos. De cada 10 mujeres en edad escolar (5 a 19 años), 3 ó 4 no van a la escuela. En todos los municipios, exceptuando Llallagua, entre 63% y 93% no tiene agua de cañería. Sólo la mitad de los hogares tiene acceso a un radio receptor o a un televisor.

La Ficha Municipal de Llallagua, a la que accedemos en Internet, da cuenta de una población total de cerca de 40.000 personas, hablante de quechua, aymara y castellano; una densidad poblacional de 70.3 habitantes por kilómetro cuadrado; población organizada en ayllus* y sindicatos agrarios, en el ámbito rural, y en juntas vecinales, clubes de madres y organizaciones sindicales, en el ámbito urbano; una tasa de analfabetismo del 20% en la población de 19 años y más, más alta (30%) entre las mujeres. Las principales actividades económicas son la extracción de minerales metálicos y la cría de ganado camélico. Hay 1 hospital básico, 6 médicos, 1 dentista y 2 enfermeras. 7 ONGs trabajan en el Municipio. Hay acceso a Internet.

A su vez, la Ficha Municipal de Uncía informa de una población de 25.000 habitantes (la mayoría en zonas rurales), con una densidad poblacional de 22.5 habitantes por kilómetro cuadrado. Las actividades económicas principales son el estaño y concentrados, el oro y el turismo. El Municipio no cuenta con hospital, tiene 3 médicos, 0 dentistas y 1 enfermera. Hay 6 ONGs operando en la zona.

La llegada a Saca Saca

En el camino se ha hecho de noche. Llegamos con el vehículo hasta una explanada. Sólo podemos ver las haces de luz del vehículo, estrellándose contra la neblina y la oscuridad. De pronto, entre las luces empiezan a moverse las siluetas de lo que terminará siendo un enjambre de niños, encargados de guiarnos hasta la escuela donde estudian y nos esperan sus padres. De la mano de dos niñas camino sin ver, en un sendero lleno de piedras que imagino el lecho de un río seco. Al poco tiempo se divisa a lo lejos un punto de luz, que resulta ser una lámpara de gas, iluminando el centro de alfabetización, que es la escuela multigrado y multipropósito de la comunidad, en la que estudian estos niños y niñas a la mañana y sus padres y madres a la tarde.

Foto: Rosa María Torres
Escoltados, entramos al aula. El profesor es un hombre y los alumnos mujeres de diversas edades y dos hombres jóvenes. Nos reciben con aplausos. Para mi sorpresa, las mujeres, además, se acercan a saludarme con beso - en realidad dos, uno en cada mejilla. Siguen largos discursos de bienvenida, en quechua y en aymara.

La lámpara de gas, en el centro, ilumina el espacio con una luz extraña. Los alumnos están organizados en cuatro grupos de cuatro o cinco personas sentadas alrededor de mesas escolares que desbordan cuadernos y libros. El que están usando se titula “Alfabetización para la Vida y la Producción (Castellano como segunda lengua)”. Todas las paredes están abarrotadas de materiales de lectura, carteles en quechua y en castellano – letras, sílabas, familias silábicas, oraciones, textos, dibujos, números - superpuestos y entremezclados con los carteles infantiles utilizados en la mañana. Junto a la pizarra está colgada una cartulina blanca con bolsillos y tarjetas, cuya composición ha quedado hoy así:

Pachawatana
CALENDARIO
Hoy es viernes 11 de agosto del 2006

Los hombres - el profesor y los dos alumnos varones - visten ropa y accesorios modernos, chompas con cierre, suéteres, zapatos de goma, reloj. Las mujeres están ataviadas con sus trajes típicos, polleras, mantas, gorras de lana o sombreros de ala grande, ojotas*. Varias tienen niños de pecho en los brazos o en la espalda. Pegadas contra los vidrios de las ventanas vemos las caras divertidas y curiosas de nuestros guías, los niños y niñas más grandes que nos han conducido hasta aquí.

Foto: Rosa María Torres
La clase transcurre mitad en quechua, mitad en castellano, repartida entre los libros, los cuadernos y la pizarra. Este profesor sabe cómo hacer una clase activa, amena, con humor. Las mujeres participan, hablan, trabajan entusiastas en sus cuadernos, pasan contentas a la pizarra, con sus hijos a la espalda o de la mano. Cada mujer escribe junto con su sombra y la de su sombrero, proyectadas en la pizarra por obra de la lámpara de gas. El cambio experimentado por estas mujeres – nos dicen – es notable. Al principio permanecían calladas, con la cabeza baja, con vergüenza de hablar.

Me siento atrás, junto a los dos alumnos hombres. Desde allí percibo que es imposible leer lo que está escrito en la pizarra. Pregunto si ellos alcanzan a leer. Ambos reconocen que tampoco ven. Y así salta la verdad: estamos presenciando una situación excepcional, la hora regular de clase es de 3 a 6 de la tarde, con luz del día; hoy nos han esperado a los visitantes, que veníamos de lejos y - vergonzosamente – calculamos mal los tiempos y las distancias y hemos llegado tarde.

La clase termina con un cántico en quechua preparado para nosotros y que corean todos de pie.

Foto: Rosa María Torres
Un aula contigua para los más pequeños

En la habitación contigua hemos escuchado todo el tiempo ruidos infantiles. La habitación está llena de niños y niñas pequeños, hijos de las mujeres y hombres que estudian en la clase de al lado, atendidos por una joven educadora del lugar. Aquí no hay lámpara de gas, sino sencillamente velas. Detrás de las mesas y las velas, las caritas rojiazules y expectantes de los niños, enfundadas en gorros tejidos y chulos* multicolores. Todo lo que asoma son sus grandes ojos asombrados e irritados, sus naricitas chorreantes, sus labios partidos, sus mejillas enrojecidas y endurecidas, quemadas por el sol y por el frío. Cuando, a pedido de la maestra, se ponen en fila para saludarnos uno por uno, sentimos sus manitas rasposas, tempranamente encallecidas. ¿No debería agregarse a los derechos de la infancia el derecho a piel de niño, suave, tierna, acariciable, por estrenar?

Se me pasa por la mente, en ese instante, un dato leído días antes. Mundialmente, el gasto anual en cosméticos asciende a cerca de 20.000 millones de dólares, destacándose entre ellos las cremas y otros productos para la piel, crecientemente variados y sofisticados, convertidos hoy en productos de primera necesidad entre las élites del consumo: bloqueadores solares de diversas intensidades, cremas humectantes, astringentes, desmaquillantes, para el cutis seco, graso, mixto y sensible, las arrugas, las manchas, las ojeras, el acné, las pecas, las cicatrices, los síntomas de la vejez, la celulitis… Estos niños y sus familias ignoran que todo eso existe, al otro lado del mundo, en este mundo de lujos y confort para pocos y de grandes privaciones para la mayoría.

Siendo cerca de las 9 de la noche, nos despedimos todos afuera de la escuela. Cada cual toma su camino. Ellos desaparecen, junto con sus niños y niñas, en diferentes direcciones.

Ya en Llallagua, la dueña del hotel nos asegura que no pasaremos frío, que en las habitaciones hay cobijas gruesas de lana. No recuerdo una noche y unas sábanas tan heladas como esas. Me duermo, sin embargo, sintiéndome privilegiada. La gente que acabamos de dejar en Saca Saca ni siquiera sueña con una cama blanda, unas sábanas tersas, una pijama, unas cobijas especiales para el frío.

Todo vuelve a Warisata, la escuela-ayllu

El programa Yuyay Jap'ina - nos dicen - está inspirado en la famosa Escuela-Ayllu Warisata, la experiencia educativa más revolucionaria que ha producido este país y que sigue inspirando a muchos dentro y fuera de Bolivia. Ubicada en las cercanías del lago Titicaca, Warisata tuvo corta vida: se inició en 1931 y fue cerrada en 1940. Fue fundada por el indígena Avelino Siñani, en un momento en que la educación estaba prohibida para los indígenas. Junto al intelectual Elizardo Pérez crearon una red de escuelas indígenas y la primera normal para profesores indígenas. Warisata llegó a tener más de 200 alumnos internos, niños y niñas, sostenidos con los propios recursos de la escuela. El modelo administrativo se organizó en torno a una red de 16 núcleos operando en todo el país. La primera escuela pasó a ser la matriz de 70 escuelas creadas en comunidades aledañas.

Warisata integró la escuela a la comunidad y el campo a la ciudad. Profesores de la ciudad fueron a vivir al campo y convivieron con las familias indígenas. El modelo educativo Warisata hizo una opción por la educación bilingüe y la pedagogía por el arte, el trabajo productivo en la tierra y en el taller, el carácter eminentemente agrario de la escuela rural, la coeducación, la educación laica, el rescate de las tradiciones culturales, la eliminación de los horarios, las vacaciones y los exámenes, la reducción del tiempo de escolaridad, la aligeración del currículo, la buena alimentación y la higiene, el modelo de escuela-ayllu autosuficiente, autónomo respecto del Estado.

Yuyay Jap'ina, Kallpa Wawa y Qullqi Wasi

El centro que hemos visitado pertenece, como se ha dicho, al programa Yuyay Jap'ina, impulsado por UNICEF, con fondos de la Agencia Sueca de Cooperación Internacional (ASDI), y ejecutado por los municipios en áreas rurales e indígenas de los departamentos de Potosí y Cochabamba. *

Yuyay Jap'ina es a su vez parte de un programa más amplio, el PRODELI (Programa de Desarrollo Rural Integrado) que ha venido operando en 50 municipios de mayor pobreza y concentración de población indígena en las áreas andina y amazónica del país, con componentes de desarrollo integral infantil, salud comunitaria, educación intercultural, agua, saneamiento y medio ambiente, protección y promoción de los derechos de la niñez, la mujer y los pueblos indígenas, y fortalecimiento municipal y comunitario. El componente de educación escolar busca asegurar el acceso de niños y niñas en zonas rurales a la escuela formal, con énfasis en las escuelas multigrado, que en estas zonas usualmente cubren apenas los tres primeros grados.
Foto: Rosa María Torres
La alfabetización de adultos no es aquí – como es lo usual - un proyecto de corta duración ni una acción meramente sectorial ni un programa separado de la educación infantil y escolar, sino que es parte de una estrategia integral de desarrollo local y comunitario, con visión de mediano y largo plazo. Esta es, de hecho, la única manera de que la alfabetización y la educación en general adquieran sentido y tengan posibilidad de convertirse en herramientas de desarrollo, transformación económica y social, y liberación humana.

La meta del Yuyay Jap'ina es alfabetizar a 65.000 mujeres indígenas de 15 a 45 años de áreas rurales, a través de educación alternativa y no-formal, en lengua materna y en castellano, hasta alcanzar la equivalencia con la escuela primaria. Los contenidos de los materiales abordan los diferentes temas del PRODELI.

En la actualidad hay 1.115 centros de alfabetización (Yuyay Huasi en quechua, ‘casa del conocimiento’ o ‘casa del saber’) y cerca de 25.000 personas inscritas, 75% mujeres. La mayoría tiene entre 15 y 45 años; 10% son menores de 15 años. Muchos son bilingües e incluso trilingües (castellano, quechua y aymara), y muchos tienen un manejo muy elemental del castellano.

El programa dura dos años, 8 meses de clases al año. En el primer año, la instrucción se hace en lengua indígena; en el segundo año, en castellano. Antes, el castellano se introducía como lengua oral durante el primer año y pasados los primeros meses de alfabetización; actualmente, el castellano oral se introduce desde el inicio, atendiendo al pedido y a la presión de la gente. Los materiales producidos para el programa son bilingües (lengua materna y castellano).

Los certificados que otorga el programa, en cada Municipio, no son reconocidos por el Ministerio de Educación y Culturas (MEC). A partir de 2007 se logró que el MEC inscriba a los centros de alfabetización dentro de los Centros de Educación Alternativa (CEA), que son la instancia legal para certificar la Educación Alternativa (término adoptado en Bolivia para incluir la educación de adultos, la especial y la permanente) en el nivel municipal. La Educación Primaria de Adultos (EPA) tiene tres ciclos, cada uno con tres módulos. El primero corresponde a la alfabetización. Los participantes del Yuyay Jap’ina serán examinados en su comunidad con una prueba por competencias. Quienes superen la prueba de alfabetización habrán completado, así, el primer módulo de la EPA.

El Kallpa Wawa (“Fortalecer al Niño”) que hemos visto en el aula contigua es un complemento del Yuyay Jap'ina. Bajo la responsabilidad de una educadora parvularia, está dirigido a menores de 0 a 3 años, hijos e hijas de quienes estudian en el Yuyay Jap'ina.

Otra actividad complementaria es el Qullqi Wasi (Banco Comunal), pequeños fondos que se entregan a las comunidades y son manejados por las mujeres, y que sirven para hacer préstamos a las familias de la comunidad y de comunidades vecinas.
Foto: Rosa María Torres
¿Para qué aprender a leer y escribir? es pregunta que surge inevitablemente frente a cada programa de alfabetización, y con más fuerza en un contexto como éste, de alta pobreza y gran aislamiento, en el que no hay nada para leer y son escasas las oportunidades de escribir. Por otra parte, mientras no se logre universalizar una educación escolar de calidad, alfabetizar a los jóvenes y las personas adultas que van quedando fuera del sistema o malaprendiendo en una mala escuela,  seguirá siendo tarea de nunca acabar.

Foto: Rosa María Torres
Estas interrogantes se plantean, de modo más amplia, para el Programa Nacional de Alfabetización “Yo Sí Puedo” que apenas arrancaba en 2006 y que, según cifras oficiales, contaba con 311.477 participantes en clases para diciembre de ese año y con 172.000 graduados para julio 2007.*

Lo que revela una búsqueda en Internet…

Una búsqueda en Internet procurando información sobre la zona y el contexto en que opera el Yuyay Jap’ina, revela algunas cuestiones interesantes.

Foto: Rosa María Torres
Las primeras entradas que aparecen están en inglés, con referencias a tesis y publicaciones de investigadores del Norte, que indagan todo cuanto pueda indagarse acerca de estas comunidades y culturas, a menudo tomando posición y haciendo recomendaciones de acción y de más investigación. Muchos vínculos llevan a una casa editora que promociona el libro para su venta.

Resulta paradójico que se escriba tanto sobre pueblos que no llegarán a leer nada de esto, que no tendrán Internet en mucho tiempo, que aún bregan con el acceso a la lengua escrita, que no hablan inglés. ¿A dónde va a parar tanto libro, tanta investigación, tanta recomendación, tanta palabra? ¿De qué sirve si no sirve para cambiar la vida de la gente convertida en informante y en objeto de estudio?

Aspiro por mi parte a que este breve reportaje, y otros que he escrito sobre estos recorridos y visitas en Bolivia, ayuden a (re)conocer estas realidades y a mejorar las acciones orientadas a asegurar los derechos de las personas que las padecen. Confío en que estas páginas, dedicadas a las mujeres, hombres y niños que conocí en Saca Saca, lleguen a sus manos y sean leídas por ellos. Me alegra imaginar que un día recibiré una carta escrita por alguna de estas mujeres o de estos niños que hoy están aprendiendo a escribir, sin saber bien para qué.


* Ayllu: Sistema andino de organización del parentesco, la reciprocidad, la ocupación y el manejo del espacio, la generación de la riqueza etc. Jach’a Suyu Pâkajaqi lo define de la siguiente manera: “Es la cédula social de la cultura aymara. Circunscritas a un territorio geográfico, con leyes, religión, y gobierno propio; relaciones entre sí por un idioma común (lengua aymara), unidos por los lazos de parentesco, por recíproco espíritu de cooperación mutua practicados desde los albores de la humanidad, mediante varios sistemas como el ayni, mink’a y otros”. En: Léxico Jurídico Español-Aymara 
* Ojotas: sandalias de cuero
* Chulo: gorro de lana de oveja o de alpaca con orejera.

¿Tecnologías en el aula? Así no

Rosa María Torres
(en proceso)
School classroom in Cambodia. Tomado de: Edu-tech, Blog del Banco Mundial

Esta aula de clase en Cambodia es considerada y se autopresenta como 'aula del futuro'. Bajé la foto de internet, sin conocer entonces la fuente ni la historia, y la agregué a mi galería de Escuelas del Mundo / Schools of the World, no como ejemplo de lo deseable sino, al contrario, de los engendros a los que pueden conducir y están conduciendo las tecnologías metidas en el sistema escolar. La computadora como espejismo de progreso y modernidad, y hasta de cambios paradigmáticos en la enseñanza y el aprendizaje, a menudo reproduciendo la misma vieja concepción de educación y la misma vieja pedagogía.

Décadas cuestionando la educación tradicional con su modelo frontal, su organización espacial y su mobiliario que obligan a los alumnos a atornillarse contra un asiento, a verse las nucas en vez de las caras, a fijar la mirada en una única dirección: la del profesor y la pizarra. Y he aquí un moderno sustituto: alumnos hiperindividualizados, más atornillados que nunca, con las miradas clavadas foso adentro en el pupitre, en cita privadísima con su computadora, su tarea, su prueba.

Entuertos tecnológicos

Veo muchos entuertos tecnológicos vinculados a la educación en mis recorridos por diversos países. 

Unidad Educativa del Milenio-Ecuador. Foto:Andes
- Cables infinitos atravesando y afeando un aula de secundaria con 20 computadoras, pues los tomacorrientes están en una sola pared (Argentina). 
- Un joven esperando, solo, en jornada laboral completa, desde hace tres meses, al técnico que vendrá desde la capital a reparar las computadoras en una Plaza Comunitaria que ya fue abandonada por la gente (México). 
- Niños con pies colgando y brazos y cuellos estirados en sala de computación con mobiliario y equipos pensados para los alumnos más grandes (Ecuador).
- Las 12 computadoras del laboratorio informático bien protegidas en espacio nuevo y amplio recién construido, en chocante contraste con las aulas, donde hay hacinamiento, goteras, vidrios rotos (Brasil). 
- Profesora detrás de tremendo y viejo computador que solo lo usa para pasar lista y que no le deja  espacio para poner nada más sobre el escritorio (Perú). 
- Verdes laptops meciéndose peligrosamente sobre pequeños pupitres individuales rebosantes de cuadernos y libros, en aulas de primaria (Uruguay).
- Personas adultas a quienes se pretende enseñar a leer y escribir mediante videocassettes, usando televisores minúsculos en los que no alcanzan a ver bien ni las letras ni los textos (Perú, Bolivia, Ecuador, México, Perú, Venezuela, entre otros).
- Cajas de computadoras sin abrir, ocupando la mitad de un aula ubicada en un altillo, en un pueblo que sigue esperando la llegada de la electricidad (Bolivia). 
- Un container cerrado herméticamente, equipado con computadoras, donado por la Primera Dama, que a tres años de la inauguración nadie pudo todavía prender (México).
- Pizarra electrónica recién instalada pero la maestra no la saber usar; "hasta que den la capacitación" ha decidido volver a colgar a un costado la pizarra convencional (Ecuador).
- Chatarra electrónica que sigue acumulándose en una bodega y nadie se anima a tirar, en un colegio que ha recibido todos los artefactos imaginables desde que se inventó la computadora (Brasil).
- Dotación de computadoras y equipamiento informático que se inaugura y publicita, pero se retira enseguida pues no están completas las instalaciones y no se ha hecho aún capacitación docente. (varios países latinoamericanos)
- Niños trabajando en el patio con sus verdes One Laptop Per Child, soportando el ruido ensordecedor de una construcción, pues solo en el patio se capta el wifi de un edificio cercano (Ruanda).
- En el aula, no todos los alumnos tienen laptops pues no todas las familias pueden adquirirlas y, cuando se rompen, no todas pueden financier el arreglo (Ruanda).
- Una computadora por cada 15 alumnos, turnándose en su uso, 5 minutos cada uno (China).
Solo para dar unos pocos ejemplos....

Si algo me maravilla de la educación escolar en Finlandia no es su alto ranking en PISA sino su bajo perfil tecnológico, su manejo mesurado, sensible y sensato de las TIC en las aulas. Nada de encantamientos ni veleidades. Las TIC en su lugar. La pedagogía en su esplendor. Preferencia por el juego, el intercambio, el movimiento, lo simple, las cosas hechas manualmente, el arte, el dibujo, la exploración... (Ver mi Glosario mínimo sobre la educación en Finlandia. Ver también Finlandia: Uso de tecnologías en escuelas y bibliotecas).

Mis propios entuertos tecnológicos

Tengo, como todos, mucho para contar de mis propios entuertos, experiencias amargas y jocosas con las tecnologías en mi larga experiencia de docente y de conferencista. Se ha dañado el micrófono, ha fallado el cañón, no ha funcionado el Powerpoint o el Skype, se ha ido la luz o bien la luz natural ha impedido ver o leer las diapositivas, he debido cambiar de idioma en la mitad de una presentación, me ha tocado usar flipcharts y marcadores en un auditorio inmenso; sincronización imposible con técnicos que se empeñan en pasar la presentación desde sus propios aparatos, camarógrafo que me filma pese a mi pedido expreso (me sentía muy enferma) pues - explica y se disculpa - es indispensable para la memoria del evento ...

Destaco dos experiencias pedagógicas - una década entre ellas - que me han dejado perpleja e impotente frente a las tecnologías.

Brasil (2001). Me habían honrado pidiéndome dar la conferencia de apertura en el I Fórum Mundial de Educação (Porto Alegre, 24-27 Octubre 2001). Le había dedicado mucho tiempo a preparar un magnífico Powerpoint que - como siempre - seguí trabajando hasta último momento. Había ido a ver el estadio Gigantinho la noche anterior, apenas llegué a Porto Alegre. Hablé y coordiné con los técnicos. Todo en orden. A la mañana siguiente, no bien entré al lugar, tuve un anticipo del desastre (¡que los técnicos no pudieron advertir!). En el último graderío había un amplio ventanal, que daba la vuelta al estadio y lo iluminaba por completo. Muy tarde para hacer nada al respecto. Es tal vez el mayor padecimiento que he experimentado en un escenario docente. Y rodeada de miles de personas.

México (2012). Debía dar una clase con dos públicos: uno presencial (30-40 personas de la universidad) y uno que participaría a distancia, a través de una pantalla gigante colocada a mis espaldas. Se había elegido un salón de clase moderno, bien equipado, que permitiría el acceso y la interacción de los invitados externos. En las mesas había grandes pantallas planas con teclados frente a cada participante. Pedí si podían retirarlas, pues no cumplían ninguna función y estorbaban la vista; el técnico dijo que no; los académicos a cargo acataron. No había caso: aquí mandaba la tecnología. Así pues, dí la clase enfrentada a hileras de pantallas modernísimas, viendo cabezas o pedazos de cabezas asomando por encima o por los costados, entre pantallas. Y recordando voltearme o moverme hacia la esquina, cada tanto, a fin de no dar la espalda a la gran pantalla - con gente de cuerpo entero, en Michoacán - que tenía detrás. Delirante. (Paradójicamente, como parte de este mismo seminario-taller tuve una experiencia pedagógica extraordinaria con ayuda de una pizarra de tres cuerpos, con el grupo más reducido de la Maestría que me había invitado. Un escrito pendiente).

Estoy en franca rebeldía tecnológica, retornando a los viejos métodos y las viejas maneras, buscando integrar viejas y nuevas tecnologías a la educación y a la enseñanza. Solía hacer maravillas - algunas memorables y todas ellas únicas, irrepetibles - con una pizarra, con un retroproyector y una caja de acetatos, en los que escribía, dibujaba y me divertía a colores, in situ y en tiempo real, mientras pensaba, mientras escuchaba, mientras interactuaba. Nada como una buena charla a cappella y sin zozobras, un conversatorio que admite la improvisación y la espontaneidad, una tertulia cara a cara y sin gadgets.

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IZQUIERDA y PROGRESISMO no son lo mismo





Este es un artículo de Eduardo Gudynas (Uruguay), ampliamente difundido. Con su permiso he trabajado el texto ("podar" y editar brevemente algunos textos, poner negritas e itálicas, espaciar más, agregar enlaces en referencias específicas, etc.) a fin de facilitar su lectura y destacar la diferencia que hace Gudynas entre izquierda y progresismo, nociones que para muchos son la misma cosa o cuyas diferencias no son aparentes.

El análisis de Gudynas concluye que el progresismo está tomando su propia dirección, apartándose de la izquierda en sus discursos, modelos y acciones.

Identifica 10 temas en los que son claras y se van bifurcando estas diferencias, y da algunos ejemplos.

El artículo original puede verse aquí:
10 tesis sobre el "divorcio" entre izquierda y progresismo en América Latina.


Rosa María Torres
febrero 2014

Los gobiernos de la 'nueva izquierda' han dominado el escenario político latinoamericano reciente. Actualmente (2014) se identifica como tales a Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela.

Se trata de un conjunto variado. Existen diferencias notables, por ejemplo, entre los modos de hacer política de Evo Morales y los de José Pepe Mujica en Uruguay. Más allá de su diversidad, tienen muchos elementos compartidos que explican que sean parte de un mismo conjunto, y que además son efectivamente distintos de gobiernos conservadores o neoliberales.

"Progresismo” es una denominación usada en varios países. Deja en claro que comparten la fe en el progreso, con sus particulares modos en organizar la economía, las relaciones sociales y la apropiación de los recursos naturales.

Frente a estos gobiernos hay creciente debate. No me refiero a las clásicas críticas de la derecha (que los acusa de antidemocráticos), ni a las de una izquierda muy dogmática (que los denuncian como conservadores). Los señalamientos provienen de un número significativo de simpatizantes, militantes e incluso conocidos líderes de izquierda, que están lejos de ser dogmáticos y que se sienten desilusionados, alejados o incluso enfrentados con este progresismo.

Impulso hacia la izquierda

Una de las razones de este malestar parece deberse a que el progresismo comienza a apuntar en sentidos que son muy distintos a los trazados por la izquierda que le dio origen. 

"Izquierda” es también una categoría plural, por lo que estas comparaciones deben hacerse con precaución.

La izquierda que lanzó al progresismo se nutrió de variadas tendencias, aprendió de sus errores y se renovó. Mucho de eso se debió a que convergió en una "izquierda abierta” (parafraseando al "marxismo abierto” de Ernest Mandel), que intentaba no ser dogmática, era tolerante y aceptaba aportes diversos.

Esto le permitió:
- establecer relaciones estrechas con movimientos y organizaciones populares (especialmente indígenas y campesinos),
- destronar al neoliberalismo,
- fortalecer el Estado, y
- atacar la pobreza.

Fue una sinergia exitosa que fructificó en conquistar gobiernos, lanzar procesos de cambio y superar durísimas oposiciones internas (como en Argentina, Bolivia o Venezuela).

Con el paso del tiempo, en el seno de la izquierda emergió el progresismo con una identidad política propia y que apuntaría en una dirección distinta.

La divergencia entre "progresismo" e "izquierda"

¿Cuáles son los temas en los cuales izquierda y progresismo están difiriendo?

1. Desarrollo

Izquierda  La izquierda latinoamericana de las décadas de 1960 y 1970 criticaba en profundidad el desarrollo convencional. Cuestionaba sus bases conceptuales y sus prácticas, como la de ser proveedores de productos primarios.

Progresismo  El progresismo actual ha abandonado en buena medida ese debate y acepta las bases conceptuales del desarrollo. Festeja el crecimiento económico y los extractivismos. En algunos casos denuncia al capitalismo, e incluso hay intentos alternativos (por ejemplo, con empresas nacionalizadas), pero prevalece la inserción en el capitalismo. Las discusiones están en cómo instrumentalizar el desarrollo (por ejemplo, si con más o menos Estado), pero no se disputa el mito del progreso. Mantuvo de la izquierda de los 60 y 70 una actitud refractaria a las cuestiones ambientales.

2. Democracia

Izquierda  Al menos desde fines de los 70, las izquierdas latinoamericanas hicieron suyo el mandato de la democracia. La idea de llegar al poder por las armas fue desechada; así lo entendieron desde Pepe Mujica a Hugo Chávez. Se buscó ir más allá de las elecciones nacionales, hacia la llamada radicalización o profundización de la democracia. Se crearon los presupuestos participativos, se promovieron referéndums y se buscó diversificar la participación ciudadana.

Progresismo  El progresismo se contenta con el instrumento electoral clásico: las elecciones. Profundiza la democracia delegativa y llega a extremos hiperpresidencialistas. 

3. Derechos humanos

Izquierda  La izquierda incorporó la defensa de los derechos humanos, especialmente en la lucha contra las dictaduras en el Cono Sur. Fue un aprendizaje notable, donde el viejo ideal de igualdad se articuló con la salvaguarda y ampliación de los derechos.

Progresismo  Las actitudes han cambiado. Cuando se denuncian incumplimientos en derechos, hay reacciones defensivas. En lugar de atender esos problemas, se cuestiona a veces a los denunciantes o se critica la institucionalidad jurídica. Incluso se pone en duda la validez de algunos derechos (por ejemplo, Rafael Correa se refirió a los derechos de la naturaleza como "supuestos”, pese a que estos fueron incorporados en la nueva Constitución de 2008).

 4. Constituciones y leyes

Izquierda  La izquierda abierta insistía en recuperar el papel de las constituciones como el marco básico compartido. En Bolivia, Ecuador y Venezuela se aprobaron nuevas constituciones (con innovaciones sobre los derechos) y nuevos ordenamientos normativos. En todos los casos se proponía reforzar la independencia, imparcialidad y capacidades del Poder Judicial.

Progresismo  El progresismo da ahora señales contradictorias. Se incomoda con obligaciones que le imponen sus propias constituciones, e incluso opera sobre ellas para aligerar controles políticos, sociales o ambientales. Se toleran desprolijidades en cumplir exigencias legales, manipular leyes o presionar al Poder Judicial. Y en algunos momentos parecería que erosiona su propio nuevo constitucionalismo.

5. Corrupción

Izquierda  La izquierda de fines del siglo XX era una de las más duras luchadoras contra la corrupción. Ése era uno de los flancos más débiles de los gobiernos neoliberales. La izquierda atacó una y otra vez en ese terreno, desnudando negociados, favoritismos empresariales, etc. 

Progresismo  Aquel ímpetu parece menguar. Hay varios ejemplos en los que no se ha manejado adecuadamente los casos de corrupción de figuras claves dentro de gobiernos progresistas, o la asignación de fondos públicos termina repitiendo viejos vicios. Asoma una actitud de cierta resignación y tolerancia.

6. Movimientos sociales

Izquierda  La izquierda latinoamericana durante décadas cultivó un relacionamiento estrecho con grupos subordinados y marginados. El progresismo inicial resulta de esa simbiosis, ya que gracias a indígenas, campesinos o movimientos populares urbanos, alcanzaron los gobiernos. Desde esos sectores surgieron votos, pero también ideas y prioridades, y unos cuantos dirigentes y profesionales que ahora están en las oficinas estatales.

Progresismo  En los últimos años, el progresismo parece alejarse de varios de estos movimientos, no comprende sus demandas, se pone a la defensiva, intenta dividirlos y si no lo consigue, los hostiliza. Gasta mucha energía en calificar, desde el palacio de gobierno, quién es revolucionario y quién no. Perdió los nexos con organizaciones indígenas, ambientalistas, feministas, de derechos humanos, etc. La desazón se expande entre líderes sociales que, en el pasado, fueron atacados por gobiernos neoliberales y ahora vuelven a serlo, pero desde el progresismo.

7. Justicia social

Izquierda  La izquierda clásica concebía a la justicia social bajo un amplio abanico temático, desde la educación a la alimentación, desde la vivienda a los derechos laborales, y así sucesivamente.

Progresismo  El progresismo, en cambio, apunta sobre todo a una justicia como redistribución económica, enfocada en la compensación monetaria a los más pobres y en el consumo masivo para el resto. Esas ayudas son importantes para sacar de la pobreza a millones de familias; es relevante que los sectores populares accedan a servicios y bienes necesarios. Pero la justicia es mucho más que bonos, la calidad de vida es más que comprar televisores, y no se la puede reducir al economicismo de la compensación monetaria.

 8. Integración y globalización

Izquierda  La izquierda logró relanzar la integración regional y continental, y combatió esquemas de liberalización comercial como el ALCA, los TLCs e IIRSA. Lanzó iniciativas muy interesantes, como el Tratado de Comercio de los Pueblos, el SUCRE, el Banco del Sur y algunos de los convenios del ALBA.

Progresismo  Hoy se mantiene la retórica latinoamericanista, pero no se logran políticas continentales en sectores claves como energía, agroalimentos e industria. Hay avances en algunos planos (como la integración cultural), pero los Estados siguen compitiendo comercialmente y no pocas veces los vecinos hacen trampas comerciales. Y, finalmente, todos aceptaron la gobernanza global del comercio.

9. Independencia y crítica

Izquierda  La izquierda mantenía una estrecha relación con los intelectuales y, más allá de discusiones puntuales, respetaba la rigurosidad e independencia. Incluso se buscaban ángulos originales, se hurgaba en lo que estaba oculto y se navegaba en una pluralidad de voces.

Progresismo  El progresismo da señales que cada vez le gusta menos la crítica independiente y prefiere escuchar a los intelectuales amigos. Y cuando escasean dentro del propio país, los traen del norte, aprovechando lo poco que saben de las realidades nacionales. Desconfía de análisis exhaustivos  y prefiere  las felicitaciones y el apoyo publicitario. Denuncia a libres pensantes y reclama seguidores fieles. La crítica es apresuradamente rotulada como traición neoliberal. 

10. Discursos y prácticas

Progresismo  Finalmente, en un plano que podríamos calificar como cultural, el progresismo elabora diferentes discursos de justificación política, a veces con una retórica de ruptura radical que resulta atractiva, pero sus prácticas son bastante tradicionales en muchos aspectos.

Por ejemplo:
- los discursos por la Pachamama se distancian de la gestión ambiental,
- se cita a Marx y Lenin pero los acuerdos productivos son con corporaciones transnacionales,
- se reivindica la industrialización pero prevalece el extractivismo,
- se dice responder a los movimientos sociales pero se clausuran organizaciones ciudadanas,
- se felicita a los indígenas pero se invaden sus tierras,
y así sucesivamente.

Progresismo: Entre el concepto y la praxis

Los senderos del progresismo

En la actualidad, el progresismo parece tomar un camino distinto al de la izquierda.

El progresismo nació como una expresión reciente en el seno de la izquierda latinoamericana. Maduró como una particular mezcla e hibridización de distintas condiciones culturales y políticas, pero quedó enmarcado en las ideas occidentales del desarrollo. No es una postura conservadora ni neoliberal, lo que explica que sus defensores lo presenten como una expresión de izquierda, y como ha sido exitoso en varios frentes, cuenta con apoyos electorales.

Pero, en la actualidad, el progresismo parece tomar un camino distinto al de la izquierda. Quedó enmarcado en el desarrollo convencional y lo ejecuta a su manera, ajustando la democracia y apelando a compensaciones monetarias. Es un camino propio, pero que comulga también con el mito del progreso.

Tal vez este progresismo rectifique su rumbo en algunos países, retomando lo mejor de la izquierda clásica, para construir otras síntesis de alternativas que incorporen efectivamente temas como el Buen Vivir o la justicia en sentido amplio.

Sean ésas u otras cuestiones, en todos los casos deberá desligarse del mito del progreso. Dicho de otro modo: menos progresismo  y más izquierda.

Pero si persiste en prácticas como el extractivismo o el hiperpresidencialismo, se alejará definitivamente de la izquierda.

Ver también:
» Eduardo Gudynas, Izquierda y progresismo ante la integración y la globalización, ALAI, 19 febrero 2014.
» Emilio Guerrero, ¿Hay riesgos de reversibilidad en los gobiernos progresistas?, La Línea de Fuego, 5 enero 2014.
» Bolívar Echeverría, ¿Qué es la izquierda? , 2006

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