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Finlandia: la educación es asunto de educadores

Rosa María Torres
Aulis Pitkälä, director General, Finnish National Board of Education. Photo: Finnagora

"Hemos mantenido muy cuidadosamente la educación en manos de educadores"
. Pasi Sahlberg, Hechinger Report, 2010.
"El país que tiene los mejores docentes es Finlandia, porque decidió que el futuro de la educación no debía ser controlado por políticos sino por educadores". Richard Gerver, entrevista, El Tiempo, 2012.

Como he dicho: "El secreto finlandés es hacer las cosas al revés". También en esto: en Finlandia la educación es asunto de educadores. No solo a nivel micro, en la escuela y en el aula, sino también a nivel macro, en la definición y dirección de la política educativa.

El Ministerio de Educación y Cultura se encarga de las cuestiones relacionadas con la legislación y el financiamiento, y de la educación superior. Las cuestiones técnicas y la implementación de la política educativa están a cargo del Consejo Nacional de Educación (Finnish National Board of Education), que maneja la educación infantil, la básica, la secundaria superior, la educación y la capacitación de personas adultas. Expresamente se busca deslindar la función técnica de la política. Esta es, a decir de los propios finlandeses, una de las claves del buen funcionamiento de su sistema educativo. 
Reunión de profesores en escuela en Helsinki.
Foto: Rosa María Torres

En Finlandia, para ser educador y para tomar decisiones sobre lo educativo hay que 'saber de educación'. Todo educador debe tener al menos un título de maestría. Quien enseña debe saber de pedagogía y manejar los fundamentos del área o áreas que enseña. Para ser director de un centro educativo hay que tener experiencia docente y, además, haber estudiado para la gestión. Para tomar decisiones de política educativa hay que ser especialista en las áreas relevantes y tener un conocimiento amplio del campo. Para hacer educación, en cualquier función, hay que tener un compromiso personal con el aprendizaje permanente. Los educadores finlandeses son expertos y reconocidos como tales por la sociedad, cada cual en lo suyo y en su nivel. El sindicato docente (OAJ) es un actor clave de todo el proceso.

Lo cierto es que casi todas las personas con las que traté durante mi visita de estudio en Finlandia, desde las altas esferas de dirección hasta las aulas, han estudiado profesionalmente Ciencias de la Educación, Pedagogía, Ciencias Cognitivas o similares.
Foto: Koulutustiimi
Varios presidentes y presidentas de Finlandia han estudiado para maestros y varios han ejercido la profesión. Igual con varios de las y los ministros. Así puede leerse en sus hojas de vida. Así lo destacan a menudo especialistas finlandeses entrevistados dentro y fuera del país. Ser maestro es motivo de orgullo, en el cargo que se ocupe.

Las personas se sorprendían cuando contaba que en América Latina la gran mayoría de ministros de educación no viene del campo educativo ni tienen experiencia profesional en la enseñanza a nivel escolar o en el manejo de sistemas educativos. Este es, concretamente, el caso de mi país, el Ecuador.

¿Cuántos de nuestros presidentes han sido educadores de profesión? ¿Cuántos de nuestros congresistas? No solo está devaluada la profesión de educador sino el campo de la educación. ¿Cuántas personas optan por estudiar doctorados en educación, especializarse en temas de aprendizaje, de cognición, de políticas educativas?. La mayoría considera que para tomar decisiones sobre educación basta con ser maestro, que puede pasarse de dirigir una escuela a dirigir la educación de un país. 


"La educación es muy importante para dejarla en manos de educadores" es algo que escuchamos en nuestros países. Muchos lo dicen en serio. De hecho, en las últimas décadas, las grandes decisiones sobre la educación a nivel tanto nacional como mundial vienen siendo tomadas por economistas. En los 1990s, el Banco Mundial pasó a ser no solo el mayor financista sino el mayor asesor de políticas educativas en los 'países en desarrollo', lo que vino a desdibujar el perfil y el papel que tradicionalmente ha tenido la UNESCO como organismo especializado de Naciones Unidas. El BM afirmaba que su función de asesor era más importante que su función de banco.

Cuando fui ministra de educación, en el primer almuerzo que tuve con las misiones del Banco Mundial y del Banco Inter-Americano de Desarrollo (BID) les pregunté si entre ellos había algún educador. Me pasaron sus tarjetas; todos eran economistas. En la primera reunión de trabajo, uno de ellos me dijo, amablemente, que ya podía retirarme, que ellos podían seguir trabajando con mi equipo técnico. Les dije que yo estaba al frente del equipo técnico y me quedé, por supuesto, en la reunión. Los bancos no están acostumbrados a ministros de educación especialistas. 

¿A alguien se le ocurre encargar el ministerio de economía o el manejo de la política económica a un abogado, a un arquitecto, a un sociólogo, a un educador? ¿Por qué se considera que la política educativa puede ser decidida y manejada por personas que no saben de educación? Las decisiones sobre lo educativo son de gran complejidad, exigen conocimiento especializado, experiencia profesional y gran responsabilidad.

En Finlandia la educación es asunto de educadores. Así debe ser. Se trata no solo de invertir en capacitación y formación docente con los más altos niveles de calidad y de rigor, sino de formar cuadros capaces de diseñar y dirigir con solvencia la política educativa nacional. Valorar la educación implica, en primer lugar, reconocerla como campo de conocimiento epecializado.

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Buena escuela pública: LAPOP versus TERCE


Rosa María Torres

Foto: Buena Educación para Todos
¿Qué es una buena escuela pública? Tanto el Barómetro de las Américas (LAPOP) como el Foro Económico Mundial (FEM) preguntan sobre la calidad de las escuelas primarias y sacan conclusiones sobre la calidad de la educación primaria (escuelas y educación no son la misma cosa) y lo hacen, además, a través de sendas a encuestas de opinión.

Comparo aquí los resultados de la encuesta del Barómetro de las Américas 2014 sobre satisfacción con la escuela pública y los resultados el Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE) de la UNESCO-OREALC, aplicado en 2013, el cual evaluó aprendizajes en dos grados de primaria (3º y 6º).

Notorio desencuentro entre una encuesta de opinión y un estudio de evaluación de aprendizajes
.


LAPOP: Barómetro de las Américas (2014)

El Proyecto de Opinión  Pública en América Latina (Latin American Public Opinion Project - LAPOP) incluye desde 2012 en su Barómetro de las Américas preguntas sobre la satisfacción con las carreteras, con las escuelas públicas y con los servicios públicos de salud.

El Barómetro de las Américas 2014 aplicó encuestas en 28 países del continente americano; se encuestó a 50.000 personas. Esta es la pregunta que se hizo sobre las escuelas:
¿Y la calidad de las escuelas públicas?
¿Está usted (1) Muy satisfecho (2) Satisfecho (3) Insatisfecho (4) Muy insatisfecho?

Satisfacción se asocia aquí a calidad, pero no se explica qué se entiende por calidad. Se pide a las personas opinar sobre las escuelas públicas de su país, no sobre una escuela en particular; poder hacer esa generalización supone un nivel de información/conocimiento que el común de los ciudadanos no posee. Imposible saber con qué criterios decidió cada persona encuestada qué entiende por escuela de calidad. El gráfico abajo presenta los resultados para esta pregunta.


Barómetro de las Américas 2014
Satisfacción con las escuelas públicas - Calidad de las escuelas públicas
El mismo problema se da en el Informe de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, que concluye sobre la calidad de la educación primaria a partir de una encuesta de opinión que pregunta sobre calidad de las escuelas primarias. Las opiniones sobre la calidad de las escuelas no tienen en cuenta los aprendizajes efectivos en la educación primaria ni los niveles de satisfacción de los usuarios. Ver en este blog: El Foro Económico Mundial y la calidad de la educación.


TERCE - Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (2013)


Las pruebas del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) de la Oficina Regional de la UNESCO (UNESCO-OREALC) son las únicas pruebas internacionales que se aplican en América Latina en la escuela primaria. El primer estudio (PERCE) se aplicó en 1997, el segundo (SERCE) en 2006, el tercero (TERCE) en 2013.

El TERCE:

- se aplicó en 3º y 6º grado de primaria, en cuatro áreas: Lectura, Escritura, Matemáticas y Ciencias Naturales. 

- incluyó a 15 países: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay, y el estado mexicano de Nuevo León.

La tabla abajo resume la ubicación de los países según sus resultados de aprendizaje. El LLECE no organiza a los países en un ranking sino en tres categorías: resultados (a) por debajo de la media regional, (b) igual que la media regional, y (c) por sobre la media regional. En el TERCE, tres países se ubicaron sobre el promedio regional en todas las pruebas y grados evaluados: Chile, Costa Rica y México, seguidos de Argentina, Uruguay y el estado mexicano de Nuevo León.

Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE)

Desencuentro entre la clasificación del Barómetro y la del TERCE


Como es evidente, las opiniones recogidas en el Barómetro no tienen en cuenta el aprendizaje. En la mayoría de casos no coincide la ubicación de los países en el Barómetro y en el TERCE.
  • Costa Rica es el único país en que hay coincidencia: primero en el TERCE, segundo en el Barómetro.
  • Chile ocupa el primer lugar en el TERCE y uno de los últimos lugares en el Barómetro.
  • México, tercero en el TERCE, está abajo en el Barómetro.
  • Argentina y Uruguay ocupan el cuarto y quinto lugar en el TERCE, y posiciones intermedias en el Barómetro.
  • Colombia, con mejor desempeño en el TERCE que Ecuador y Rep. Dominicana, aparece abajo en el Barómetro.
  • Ecuador, Rep. Dominicana, Nicaragua, Panamá, con resultados medios y por debajo de la media en el TERCE, se ubican alto en el Barómetro. 

La encuesta del Barómetro 2014 se aplicó en los primeros meses de 2014; el TERCE se aplicó en 2013 y sus resultados fueron dados a conocer el 4 diciembre 2014 (primera entrega) y el 30 julio 2015 (segunda entrega). En otras palabras: los resultados del TERCE se hicieron públicos después de que se aplicara la encuesta del Barómetro 2014.

La pregunta es: de haber estado disponibles los resultados del TERCE, ¿habría cambiado la opinión de las personas encuestadas en el Barómetro sobre la calidad de las escuelas públicas en sus respectivos países?. Difícil saberlo pero hay elementos para creer que no o que quizás muy poco. De hecho, hay otros resultados de aprendizaje - nacionales e internacionales - disponibles. La mala calidad de la educación escolar y los bajos resultados de aprendizaje en América Latina son tema conocido y reiterado hace varias décadas (aunque es posible que solo lo maneje un círculo de interesados e informados). Lo cierto - y triste - es que el aprendizaje no ha sido incorporado aún en América Latina como elemento clave de la calidad de la educación y de la satisfacción con ésta.

Un estudio sobre calidad de vida realizado por el Banco InterAmericano de Desarrollo (BID) en base a la Encuesta Mundial de Gallup 2007 mostró que los latinoamericanos valoran tres aspectos principales en el sistema escolar: infraestructura, disciplina y seguridad; el aprendizaje no aparece como preocupación ni como factor central vinculado a la satisfacción. Encuestas más recientes como la de LAPOP confirmarían la tendencia a dejar de lado el aprendizaje.

Percepciones y "escuela pública de calidad"

El estudio BID-Gallup 2007 (40 mil personas encuestadas en 24 países de América Latina) mostró que existe una gran distancia entre realidades y percepciones, y que dicha distancia es especialmente pronunciada en el ámbito de la educación. Los latinoamericanos están, en general, satisfechos con sus sistemas escolares, pese a que la calidad de la educación sigue siendo deficitaria, como lo reiteran las evaluaciones de aprendizajes escolares.

La percepción sobre la calidad de las escuelas (públicas) puede verse influenciada por muchos factores. Mencionamos algunos:

- la experiencia personal y/o de personas cercanas
- el nivel educativo de los encuestados
- la ideología dominante sobre lo educativo instalada en la sociedad
- mensajes de los medios
- mensajes del gobierno y del sistema político
- el acontecer nacional y la coyuntura
- información y conocimiento fundamentado sobre la educación

Además de la arraigada matriz de pensamiento en torno a la calidad de la educación, ¿qué factores pudieron incidir en las respuestas de las personas encuestadas por LAPOP en 2014?

1. Experiencia directa de escuela pública. Es difícil saber cuántas de las personas encuestadas tienen una experiencia en escuela pública, a partir de la cual puedan sacar conclusiones propias y extenderlas al conjunto de las escuelas.

2. Nivel educativo de los encuestados. Sabemos que a mayor nivel educativo, mayor espíritu crítico y menor nivel de satisfacción con la educación.

3.  Propaganda gubernamental. Tratándose del sistema público, la comunicación y la propaganda gubernamentales adquieren alto perfil e influencia en las percepciones de la población sobre la calidad de la escuela pública.

4. Insatisfacción con el sistema educativo en general. El hecho de que Chile aparezca en antepenúltimo lugar en el Barómetro - siendo el país con mejores resultados de aprendizaje en el TERCE - sugiere que las percepciones sobre calidad de la escuela pública puedan estar marcadas por el desencanto general con el modelo educativo chileno: las críticas, las movilizaciones estudiantiles, el reclamo por gratuidad.

Información ciudadana y calidad de la educación


¿Qué hace a la buena escuela, pública o privada? Los aprendizajes son muy importantes pero no son todo. Los puntajes en pruebas no deben considerarse suficientes para rankear a las escuelas como muy buenas, buenas, regulares o malas, y los padres de familia no deben atenerse a ese criterio para decidir cuál es la mejor escuela para cada uno de sus hijos.

En la buena escuela, los alumnos deben sentirse bien, cómodos, contentos. En la buena escuela hay buen trato y un ambiente cordial entre profesores y alumnos; la enseñanza huye del memorismo y la repetición mecánica; no se castiga el error o la equivocación; se desafía a los alumnos a crear y a descubrir. La buena escuela enseña a pensar, a disfrutar de la lectura, a colaborar, a aprender con gusto. Nada de eso se mide con pruebas ni se transparenta en rankings.

Es interesante mencionar, en este sentido, el Índice Sintético de Calidad Educativa (ISCE), en Colombia, es una medición integral del desempeño de cada escuela, producido por el Ministerio de Educación Nacional y el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (ICFES). El ISCE integra:
  • Progreso: mejoría del colegio en relación con el año anterior.
  • Eficiencia: promoción estudiantil. Mide que los estudiantes alcancen los logros propuestos en el grado escolar. 
  • Desempeño: aprendizaje medido por pruebas estandarizadas (pruebas Saber).
  • Ambiente escolar: en qué contexto se está desarrollando la enseñanza y el aprendizaje.
Es fundamental educar a la población en torno a los factores que hacen a la buena educación y a la buena escuela, a fin de avanzar desde el sentido común instalado hacia un conocimiento informado y actualizado sobre la educación que incluya el aprendizaje como factor fundamental. Esto implica entre otros difundir más y mejor la información sobre los procesos y resultados de aprendizaje en el medio escolar.

La experiencia muestra que los gobiernos tienen dificultad para presentar de manera objetiva los resultados de aprendizaje en el sistema escolar público y, en general, para informar y educar a la ciudadanía en temas que comprometen su gestión. De ahí la importancia de contar en esta tarea con la ayuda de medios de comunicación independientes, instituciones de investigación, observatorios, organizaciones sociales y organismos internacionales.

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Los espejismos de la infraestructura educativa

Rosa María Torres
Unidad Educativa del Milenio Tarqui, Ecuador. Foto: El Telégrafo


La fuerte inversión en infraestructura educativa en los 1960s y 1970s con financiamiento y asesoría del Banco Mundial, fue posteriormente reconocida por el BM como un error. Mucha de esa infraestructura no se aprovechó cabalmente y, pasado un tiempo, la falta de mantenimiento dejó una dura lección de imprevisión y supuso altos costos.

En la década de 2010 la infraestructura educativa vuelve a tener alto perfil en varios países de América Latina; a ella se destinan prespuestos millonarios. Un estudio del BID sobre infraestructura escolar en la región, basado en información del Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo (SERCE) de la UNESCO, aplicado en 2006, llamó la atención sobre los serios problemas de infraestructura y servicios básicos que persisten en la mayoría de países, y su impacto sobre las condiciones de enseñanza y aprendizaje.

El Ecuador es uno de los países que viene dando prioridad a la construcción y mejoramiento de la infraestructura en todos los niveles del sistema escolar. El gobierno de Rafael Correa dice que quiere convertirse en un modelo en este rubro no solo para la región sino para el mundo.

La construcción de las llamadas Unidades Educativas del Milenio (UEM) ha pasado a ser un aspecto neurálgico de la política educativa. Son planteles grandes, con equipamientos modernos, que aglutinan a varias escuelas de la zona. En cada plantel se ofrece todos los niveles, desde la educación inicial hasta el fin de la educación media. Algunos tienen cabida para más de 2 mil estudiantes, organizados en dos jornadas, una matutina y una vespertina. Actualmente su costo supera, en general, los 4, 5 y hasta 6 millones de dólares. Cada UEM se inaugura con gran despliegue mediático.

Hasta la fecha (octubre 2015) se han construido 56 UEM, 9 de ellas en la Amazonía. Correa afirma que en 2017 (fin de su gobierno, después de diez años) dejará construidas 200 UEM (antes habían dicho 1.000, luego 400, luego 300), lo que implica una carrera contra el tiempo. En enero 2014 decía que se necesitan 5.000 UEM para generalizar el 'modelo UEM' a todo el sistema escolar. En octubre 2015 decía que "el país necesita 911 UEM y repotenciar más de 4.600 unidades existentes para tener una educación de calidad" (en inauguración de la UEM Portete, 20 oct. 2015). Por su parte, el Ministro de Educación Augusto Espinosa escribía en Twitter (21 oct. 2015): "Hasta el 2017 habremos inaugurado 400 unidades educ., 200 del milenio y 200 prefabricadas con los mismos estándares".

Paralelamente, han venido cerrándose las escuelas comunitarias, interculturales bilingües y unidocentes, en muchos casos en medio de protestas y resistencia de las comunidades, sobre todo indígenas. En la Amazonía, el 'modelo UEM' implica trasladar diariamente a los estudiantes (de todas las edades: desde inicial hasta bachillerato) en transporte escolar desde comunidades a veces lejanas, no siempre conectadas por caminos. Para los pueblos y nacionalidades indígenas el gobierno se propone crear 14 UEM con la finalidad de ser 'Guardianes de la Lengua'.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) rechaza el 'modelo UEM', por considerarlo ajeno a los principios del Sumak Kawsay (Buen Vivir) y al espíritu comunitario de la educación indígena, pide reabrir las escuelas comunitarias y recuperar para el movimiento indígena la autonomía del sistema de educación intercultural bilingüe (Resolución de la Asamblea Anual Ordinaria de la CONAIE, 17-18 julio 2015).

La construcción de infraestructura se extiende también a los llamados Centros Infantiles del Buen Vivir (CIBV), en los que se ofrece atención a la primera infancia, y a las cuatro nuevas universidades públicas creadas por este gobierno: Yachay, Ikiam, Uartes y UNAE, con amplios campus en construcción.

Después de un período largo e inédito de bonanza, la caída internacional de los precios del petróleo desde 2013 ha llevado al gobierno a reducir su presupuesto y recortar gastos. No obstante, Correa afirma que la obra física no se suspenderá. Ahora las UEM se hacen con endeudamiento y con ayuda, entre otras, de empresas chinas así como de Bielorrusia.
 
Espejismos de la infraestructura

Los espejismos que crea la infraestructura es una vieja constatación en el terreno de la educación y en América Latina concretamente. Una encuesta realizada por el BID en 2007 junto con Gallup concluía que, pese a los serios e históricos problemas de calidad educativa en esta región, “la mayoría de latinoamericanos están satisfechos con sus sistemas educativos" y valoran tres aspectos - la disciplina, la seguridad y la infraestructura - mucho más que el aprendizaje. Esta sobre-satisfacción de los latinoamericanos con sus sistemas educativos, y esta falta de interés en los aprendizajes escolares, operan, así, como obstáculo al mejoramiento de la calidad de la educación.

Analizamos aquí algunos de los espejismos asociados a la infraestructura, todos ellos presentes en el caso ecuatoriano.

Espejismo de las prioridades

En el imaginario social, educación evoca, en primer lugar, edificio. La ideología educativa convencional no puede concebir educación sin aulas, al aire libre o incluso al margen del sistema escolar. La infraestructura tiende a aparecer como prioridad, como condición para todo lo demás. Otros decimos: para que haya (buena) educación, lo primero es contar con un (buen) maestro.

En el caso del Ecuador, las prioridades de política educativa desde el Ministerio de Educación han sido fijadas en este orden: 1. infraestructura, 2. tecnologías, 3. docentes. Dicha priorización (en términos de importancia asignada, secuencia, recursos financieros, etc.) perfila en gran medida el modelo educativo que viene implantándose en el país.

Espejismo de la inversión

En el mundo de la educación, cuánto se invierte es tradicionalmente un indicador potente. Sabemos y se reitera que más importante que cuánto se invierte es cómo y en qué se invierte; no obstante, esto - la llamada calidad del gasto - sigue sin incorporarse como tema y como indicador.

En este marco, la obra física tiende a considerarse buena inversión, sin más y sin preguntas (acerca de su pertinencia, calidad, relevancia, oportunidad, costo, etc.). El gobierno que invierte mucho en construcción escolar es bien visto por el común de la ciudadanía y por los organismos internacionales. En el caso ecuatoriano, el gobierno no duda en afirmar que "ésta es la mejor inversión de los recursos públicos". Y hace oídos sordos a cualquier propuesta de diálogo o debate al respecto. 

Espejismo de lo tangible

La infraestructura es tangible, visible, ocupa espacio, puede tocarse, medirse, fotografiarse, inaugurarse, recorrerse. Tangibles son asimismo los docentes, el mobiliario, los equipos, las computadoras, los textos y otros materiales de enseñanza, la alimentación escolar.

No obstante, los aspectos fundamentales de la educación y de la calidad educativa no son directamente observables: el currículo, la pedagogía, las relaciones, el clima escolar, la calidad docente. Nadie puede tocar el currículo, tomarse una foto con la pedagogía o medir el clima escolar. Y son precisamente esos aspectos menos tangibles, los más importantes en la educación y en la buena educación.

Espejismo de los exteriores

La obra física generalmente se mira desde los exteriores. El "adentro" - los espacios interiores, su distribución, sus usos y dinámicas - está oculto o es indescifrable para la mayoría. Los padres de familia, los medios de comunicación, la sociedad, juzgan la escuela a partir de la fachada, desde las rejas; el espejismo radica en creer que se está viendo la escuela o, más aún, la educación. Esto es como juzgar un libro por la portada, la buena receta culinaria por la foto, la calidad de un documento por su volumen.

Un caso claro es la encuesta de opinión del Foro Económico Mundial en su Informe Global de Competitividad y otros. Sus conclusiones sobre calidad de la educación las obtiene preguntando sobre calidad de las escuelas ("En su país, ¿cómo evaluaría usted la calidad de las escuelas primarias?"), lo que mal orienta a las personas encuestadas, al fijar la mirada en el edificio escuela antes que en la actividad educación. (Ver: El Foro Económico Mundial y la calidad de la educación)

Espejismo de la modernidad

Dada la precariedad de las instalaciones educativas en muchos países, una construcción nueva suele percibirse automáticamente como moderna (aunque arquitectónicamente replique, sin innovar, el modelo convencional de la escuela-hospital, la escuela-cárcel). A su vez, lo moderno de la construcción suele confundirse con lo moderno de la educación (aunque no haya cambios significativos ni en el currículo ni en la pedagogía).

Así, el padre o la madre de familia, e incluso el periodista y el maestro, pueden tener la ilusión de que lo que se ofrece en un edifico nuevo es, de la noche a la mañana, una educación moderna, una 'educación del siglo 21'.

Espejismo del progreso


La infraestructura se asocia a progreso. Se espera, por ende, la obvia complacencia de las familias, de las comunidades, de la sociedad toda. Siendo - se asume - un asunto eminentemente técnico, no se consideran necesarias las consultas. No se esperan preguntas, mucho menos dudas, discrepancias, resistencias.

Quien duda o discrepa niega el progreso o, como lo pone Correa en el Ecuador, es "atrasapueblos", quiere perennizar la pobreza y "volver al pasado".

Espejismo de la calidad

Pese a que se reconoce al docente como el factor más importante en la calidad de la educación, la infraestructura puede llegar a ser percibida no como uno de los factores de la calidad sino como equivalente, por sí misma, a calidad de la educación.

El actual gobierno ecuatoriano viene afirmando que la educación pública es ahora gratuita y de calidad. Es cierto que es gratuita, pero está lejos de ser de calidad. En lo fundamental, el modelo curricular y pedagógico no ha cambiado; los niveles de violencia y bullying en el sistema escolar son altos; la educación básica sigue teniendo serios problemas de aprendizaje especialmente en lectura y escritura (como reveló el estudio TERCE de la UNESCO, en el cual el Ecuador avanzó respecto del SERCE pero quedó ubicado en la media y por debajo de la media regional). La calidad educativa es un largo proceso y se juega principalmente en el terreno de la enseñanza y el aprendizaje; ningún país de América Latina está satisfecho con sus resultados escolares.

Espejismo de la homogeneidad

La infraestructura vuelve aceptable la idea de lo homogéneo, del modelo único igual para todos. Incluso quienes tienen ya incorporado el reconocimiento de la diversidad y la necesidad de currículos y pedagogías diferenciadas, pueden aceptar modelos arquitectónicos estandarizados (ajenos a las diversidades geográficas, climáticas, culturales, de género, etc.). El modelo escolar convencional - la escuela-hospital - está fuertemente arraigado; la mayoría de personas no puede siquiera imaginar alternativas. El argumento de las "economías de escala" convence: sale más barato construir todo con un mismo molde.

En el Ecuador, las UEM están estandarizadas. Hay patrones establecidos en cuanto a diseño arquitectónico, organización y tamaño de los espacios, etc. Se argumentan razones de eficiencia y costos. No obstante, el 'modelo único' y la estandarización son cuestionables en el siglo 21 tanto en la arquitectura como en el currículo, la pedagogía o la evaluación.



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Avances relevantes en el Programa Redes Amigas-BID (Comunicado 56)


Con los maestros, contra el paro


Foto: La Nación
Entrevista con Rosa María Torres, Ministra de Educación y Culturas
EducAcción, El Comercio, Quito, 2 julio 2003


P: Algunos sectores afirman que ud. estuvo con el paro de la Unión Nacional de Educadores (UNE)

Una cosa es estar con los maestros y otra cosa es estar con el paro. Como educadora y como Ministra, estoy con las causas justas de los maestros, pero no puedo estar con el paro. Los maestros tienen derecho a un salario digno y a exigir más presupuesto para la educación, pero no tienen derecho a violentar el derecho de niños y jóvenes a ir a la escuela y aprender.

Este paro duró 33 días. No podemos, no debemos, como país, permitir nuevos paros. No en educación. Necesitamos paz para trabajar a fin de lograr las condiciones y los cambios que vuelvan innecesarios los paros. No solo se trata de más presupuesto, sino de más diálogo y participación social en la cuestión educativa, más razón, menos violencia, más seriedad, menos comportamientos corporativos, más educación ciudadana en los temas de la educación.

P: La UNE afirma que, de no ser por los paros, la educación estaría peor…

Un paro nunca le hace bien a la educación, aunque pueda redundar en mejoras salariales para el magisterio. Primero, porque el magisterio no es el único actor de la educación; los estudiantes y sus familias son los actores principales, en función de quienes debemos trabajar todos. Segundo, porque la mejora salarial, por sí sola, no asegura mejor educación. Así muestra la experiencia y numerosos estudios internacionales.

Hacen falta muchas condiciones convergentes. Hace falta avanzar hacia una profesionalización integral del magisterio ecuatoriano, un magisterio con capacidad y seguridad para enseñar, para leer, para aprender por su cuenta, para reclamar, debatir y aportar con argumentos. El magisterio nacional ha sido  descuidado y maltratado por décadas.

Por otro lado, el paro refuerza la imagen deteriorada de la educación pública, que los maestros dicen defender, y refuerza las tentaciones privatizadoras, que los maestros dicen condenar.

El paro, en definitiva, es un boomerang para todos. Hace daño no sólo a los niños, los jóvenes y las familias que se ven afectadas, sino a los propios maestros. Es muy duro ver maestros violentos o violentados, gritando, forcejeando, rompiendo cosas, haciendo huelga de hambre.

Se ha estimado que, a la fecha, el acumulado de días perdidos debido a paros de la UNE suma un año lectivo completo. Los costos de la secuela de paros son incalculables, no solo en términos pedagógicos sino políticos, económicos y sociales.

P: Casi todos los Ministros de Educación han enfrentado un paro de la UNE. ¿Usted creía que iba a poder evitarlo?

Efectivamente. Primero, porque confiaba en que este gobierno priorizaría la educación sobre otras urgencias nacionales (cosa que no sucedió). Segundo, porque es la primera vez que la UNE apoya a un gobierno, igual que el Movimiento Popular Democrático (MPD). Tercero, por mis posiciones como especialista, que han sido siempre y son de defensa de la dignidad y el profesionalismo de los docentes. Cuarto, porque he tenido una relación cordial y respetuosa con la dirigencia de la UNE, mientras fui asesora del anterior ministro, el exMinistro Cordero, y como miembro del Equipo Técnico del Contrato Social por la Educación. Quinto, porque empecé mi gestión dándole gran importancia y tiempo a la relación con la UNE: nos reunimos muchas veces en el Ministerio; les pasamos la base de datos del Ministerio y revisamos con ellos el presupuesto de este año; co-auspiciamos el Congreso de Educación Pública que organizó la UNE; asistí a una conferencia del Fondo de Cesantía del Magisterio donde fui ovacionada y llamada "Ministra compañera" ....

Mucho se ha escrito sobre este paro y sus incongruencias. Yo tendría bastante para decir al respecto.

P: Usted convocó al Foro de exMinistros de Educación para tratar el tema del paro. ¿Qué quedó en claro de esa reunión?

Convoqué al Foro de ExMinistros - creado por el exMinistro Cordero - precisamente a fin de analizar el tema del paro en el país y sacar algunas lecciones aprendidas. De hecho, todos los exMinistros presentes habían enfrentado al menos un paro de la UNE, algunos de ellos paros de hasta dos y tres meses de duración. Fue interesante escuchar las diversas posiciones y estrategias adoptadas por los Ministros: algunos han optado por el enfrentamiento abierto con la UNE y el MPD, la mayoría optó por el diálogo y la negociación.

También salieron a relucir varios denominadores comunes: la reivindicación por mejor salario y por salario pagado a tiempo es el eje reiterado de conflicto a lo largo de las tres últimas décadas. Se repiten asimismo los nombres de los dirigentes de la UNE, algunos de ellos posteriormente diputados, que han liderado y negociado los sucesivos paros.

Seguramente, mucho de lo que me tocó vivir durante este paro, les tocó vivir a mis antecesores. Es una experiencia dura, compleja y moralmente devastadora. Algún día escribiré al respecto.

P: ¿Por qué demoró tanto la negociación para levantar el paro?

La primera pregunta es por qué se paró tan pronto. Yo les pregunté a los dirigentes de la UNE durante la negociación: ¿por qué no le dieron a este gobierno los 6 meses que le dieron al gobierno anterior, para pedir un incremento salarial? ¿Por qué un paro a apenas cuatro meses de iniciado el gobierno, mientras estábamos dialogando, en medio de tanto conflicto con un gobierno en el que Pachakutik definitivamente no encajaba, con el que lidiábamos a diario y con el que personalmente enfrentaba una situación de permanente boicot?

El proceso estuvo lleno de obstáculos y trampas, idas y vueltas, regateos, incomprensiones, desplantes, errores de todos lados. Quizás, también, intervinieron demasiadas manos. Lo real es que satisfacer, en este momento, las demandas económicas planteadas por la UNE implicaba desafíos monumentales no sólo financieros sino legales, y una decisión fuerte – que tomé como Ministra – de priorizar esta vez la inversión en salarios, en motivación y en diálogo con los docentes.

P: ¿Cuál fue su papel en la negociación del paro?

Traté por todos los medios de evitar el paro, primero, y de levantarlo, después. Traté de despolarizar la relación gobierno-UNE, atendiendo a otros derechos e involucrando a otros actores (Comisión de Mediación creada junto con Pachakutik, el Consejo Nacional de Educación, el Contrato Social por la Educación, el Foro de Exministros de Educación), pero la UNE se opuso a todos ellos.

Propuse asignar los recursos de modo de favorecer a los maestros que menos ganan y que trabajan en zonas rurales; la dirigencia de la UNE no mostró ningún interés. Defendí la necesidad de una revisión de fondo del proyecto de Ley de Educación y de la Ley de Carrera Docente, las cuales también eran plataformas del paro.

Hay quienes me acusan de no haber resuelto oportunamente el paro. En realidad, fui la más empeñada en terminarlo cuanto antes y devolver la normalidad al sistema escolar. La espera y la demora no tuvieron que ver conmigo. La UNE lo sabía y por eso enfilaba sus marchas y reclamos hacia el Palacio de Gobierno y el Ministerio de Finanzas (alguna vez también me tocó a mí, insultos con parlantes fuera del ministerio). El Ecuador está tan acostumbrado a los paros del magisterio que a nadie le resulta asunto prioritario o urgente. Cuando ví que el paro se alargaba, en un clima de creciente violencia y conflictividad social, trabajé sin descanso para llegar a un acuerdo.

Fue muy duro pero me queda la satisfacción de haber sido consecuente hasta el final con mis ideas y posiciones, de haber hecho lo posible para resolver el conflicto de manera pacífica, sin renunciar jamás al diálogo y a la razón. Actué siempre pensando en los más pobres y abandonados de este país, en los rostros concretos de maestros admirables que conozco, en las familias y comunidades que se acercan a pedirme un maestro estable que no los abandone. Como Ministra, discutí y defendí con firmeza el presupuesto para la educación y la buena asignación de los recursos, en el gabinete, con la misión del FMI, con el Banco Mundial, el BID y otros organismos internacionales. Seguiré haciéndolo, sin necesidad de ningún paro.

P: ¿Por qué el Acuerdo entre el gobierno y la UNE es tan blando respecto a los compromisos de los maestros?

Discutimos mucho la redacción de ese Acuerdo, palmo a palmo, más allá de la medianoche. Lo que se logró NO es un mero reajuste salarial, como han dicho algunos. No es cierto que el gobierno fue el único que cedió; también cedió la UNE, y en algunas cosas importantes. El Acuerdo reafirma un compromiso del gobierno con un "tratamiento preferencial" a la educación y un incremento sostenido del presupuesto educativo hasta el fin de este gobierno; compromete a la UNE a colaborar con el Ministerio a fin de racionalizar el sistema de asignación de partidas docentes, un sistema viciado y públicamente denunciado, con cuya transparencia estamos comprometidos y venimos trabajando, buscando poner fin a malas prácticas y a la corrupción; admite la necesidad de introducir modificaciones a la Ley de Carrera Docente, sin que hayamos cedido a su "plena vigencia", como se pretendía. El Acuerdo sí peca de parcial pues la UNE sólo reivindicó los intereses del magisterio público, sin incluir a otros sectores como los Educadores Comunitarios y los municipales.

La apuesta con este Acuerdo es una apuesta a la credibilidad en el magisterio, en su genuino interés por la educación pública y en su compromiso profesional frente a la sociedad. Está en manos del magisterio, no sólo del Ministerio, mostrar que ese voto de confianza se traduce en una mejor enseñanza.

Los problemas de la educación - y, sobre todo, de la pedagogía - en el Ecuador son graves y de viejo arrastre.

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Latin America oversatisfied with public education


Rosa María Torres

(en español: Satisfacción excesiva con la educación en América Latina)

"Traditionally, the concept of quality of life has been viewed through objective indicators. Beyond Facts: Understanding Quality of Life looks at quality of life through a new lens, namely, the perceptions of millions of Latin Americans. Using an enhanced version of the recently created Gallup World Poll that incorporates Latin America-specific questions, the Inter-American Development Bank surveyed people from throughout the region and found that perceptions of quality of life are often very different from the reality. These surprising findings have enormous significance for the political economy of the region and provide a wealth of information for policymakers and development practitioners to feast upon."

A pioneer study by the Inter-American Development Bank (IDB), which used the 2007 Gallup World Survey (40 thousand people in 24 Latin American countries answered it) revealed that Latin Americans were in general satisfied with their lives and, in particular, with public education.

The distance between realities and perceptions was especially big in the case of education. While Latin America is well known for the low quality of its education and its poor learning outcomes - as revealed by national tests (prepared in each country), regional tests (such as (LLECE) and international tests (such as PISA) - satisfaction with public education is much higher than that of citizens in countries with an overall better schooling and learning situation. 

Over-satisfaction applies also to health, but it is much more prominent in the case of education. People with lower levels of education (generally associated with lower economic status) tend to have a better opinion of educational services than those with more years of schooling (theoretically associated with more critical attitudes). “Do you think the majority of children are getting a good education?" was responded positively by people with primary and incomplete secondary education. Venezuela, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Honduras and Dominican Republic reported levels of satisfaction similar to those in developed countries. Haiti, Peru and Argentina were the least satisfied.

Is is also known as "aspirations paradox": those who have the least, those who get the education of the lowest quality, are the ones that are most satisfied, those who thank anything they get and, thus, those in the most unfavorable position to identify and demand quality education. The paradox applies to many other fields.
“The majority of Latin Americans are satisfied with their education systems because they value discipline, security and the physical infrastructure of schools more than the academic scores their children get” (Preface, Beyond Facts: Understanding Quality of Life).
Discipline
 
Many parents expect the school to do what they cannot: discipline their children. Norms, instructions, schedules, uniforms, homework, rewards and punishment, are part of the disciplinary package.

For the conventional education ideology, 'good teacher' is the disciplinarian. Teachers who are flexible, friendly, innovative, are often misunderstood and questioned by school authorities and by parents. Teachers who acknowledge play and fun as part of the learning experience, who explore with their students other forms of learning, are not welcome by the traditional school culture.

The obsession with discipline brings rigidity to relationships, legitimizes authoritarian behaviors, limits dialogue and reasoning, blocks spontaneity, curiosity, creativity and liberty -- all of them  essential to learning.
Security


Violence and insecurity are high and rising in the region (See: UNDP, Human Development Report for Latin America 2013-2014: Citizen Security with a Human Face: Evidence and proposals for Latin America). Families view the school as a key ally where their children can be safe and taken care of. In contexts of great violence such as the ones characterizing most Latin American cities, preserving life becomes the obvious priority. Learning - often confused with rote learning - has always received little attention by families, and not only among the poor.

Violence is not only outside but increasingly inside the school system. Out of school violence - in the family, in the community, in society - enters school with parents, students and teachers. Bullying has become a major concern and war in most countries. Robbery, assault, drugs, harassment, death, are today part of the school scenario in the world.

Insecurity and fear do not contribute to the development of good education. They lead to shutting mouths, to locking classroom doors, to building high school walls.

Infrastructure


Social imagery associates education with school. Teaching and learning come afterwards.

Social and political imagery coincide in the appreciation for infrastructure. Building and inaugurating classrooms and school buildings - the easiest in education - are salient features of the political and electoral culture. Voters are very sensitive to school infrastructure. Politicians know it, give it high visibility, and nurture the idea of education (quality) as infrastructure.

For most people, it is difficult to perceive and even to imagine education without buildings: outdoor education, distance education, self-education, homeschooling, etc. Not everyone is able to accept what abundant research shows all over the world: good education depends much more on good teaching than on a good building; quality learning depends much more on the quality of relationships than on the quality of things.

***

Over-satisfaction and the "aspiration paradox" in education are found in surveys and studies all over the world, but they are very high in Latin America and the Caribbean. PISA 2012 showed that Latin American 15 year olds are the happiest with their school, even if they get the worst results among PISA participating countries. 

There are those who see the gap between realities and perceptions as a positive cultural sign - optimism, happiness, etc. - and as a blessing vis à vis the ranking culture. However, the gap is a problem. Complacency is an enemy of improvement and change.

Advancing towards a 'better education' or a 'good education' implies addressing and questioning overly "optimistic" perceptions. It implies expanding and elevating the education level of society as a whole and, on the other hand, a systematic information, awareness and citizen education effort: educating people's perceptions, informing their decisions, enhancing their participation, and qualifying their demand for the right to education. 


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Satisfacción excesiva con la educación en América Latina


Rosa María Torres

(in English: Latin America oversatisfied with public education)
"Tradicionalmente, la calidad de vida se ha medido en relación con indicadores objetivos. En Calidad de vida: Más allá de los hechos se visualiza a través de una nueva lente: la percepción de la gente. Con base en una versión adaptada de la reciente Encuesta Mundial de Gallup, que incorpora preguntas específicas sobre América Latina, el Banco Interamericano de Desarrollo realizó un sondeo entre residentes de toda la región y observó que las percepciones sobre la calidad de vida suelen diferir mucho de la realidad. Estas sorprendentes conclusiones cobran enorme importancia para la economía política de la región y aportan valiosa información para provecho de quienes formulan las políticas y promueven el desarrollo".

Un estudio pionero realizado por el BID en base a la Encuesta Mundial de Gallup 2007 (40 mil personas en 24 países de América Latina contestaron la encuesta), reveló que los latinoamericanos estaban en general satisfechos con sus vidas y, en particular, con la educación que reciben.

La distancia entre realidades y percepciones resultó particularmente llamativa en relación a la educación. Siendo América Latina una región con históricos y serios problemas de calidad educativa, con aprendizajes siempre por debajo de lo esperado, según lo ratifican pruebas nacionales (elaboradas en cada país), regionales (LLECE) e internacionales (PISA, entre otras), la satisfacción de los latinoamericanos con la educación que reciben es mucho más alta que la de ciudadanos en países con mejores sistemas escolares y resultados de aprendizaje en el medio escolar. El desfase entre realidades y percepciones se repite una y otra vez en encuestas y estudios realizados en los últimos años.

La “excesiva satisfacción” se da también en relación a los servicios de salud, pero es mucho más pronunciada en el caso de la educación. La satisfacción con la educación es mayor entre quienes tienen baja escolaridad (la cual, a su vez, suele estar asociada a mayores niveles de pobreza) y disminuye mientras mayor es el nivel de escolaridad de las personas (lo cual se asocia, a su vez, con una actitud más crítica). Frente a la pregunta: “¿Piensa usted que la mayoría de los niños recibe buena educación?”, la mayor cantidad de respuestas positivas provinieron de personas con educación secundaria incompleta. 

Se le conoce también como "paradoja de las aspiraciones": los que menos tienen, los que reciben la educación de la peor calidad, son los más satisfechos, los más conformes, los que agradecen lo que les den y los que, por tanto, están en peores condiciones para reconocer y exigir una educación de calidad. Esta paradoja se aplica a muchos otros campos.
“La mayoría de latinoamericanos están satisfechos con sus sistemas educativos porque valoran la disciplina, la seguridad y la infraestructura física de sus escuelas más que las puntuaciones que obtengan sus hijos en las pruebas académicas” (Prefacio al libro del BID Calidad de vida: Más allá de los hechos).
En otras palabras: el aprendizaje - el qué, el cómo y el para qué aprenden los hijos en el sistema escolar - tiene poca importancia frente a tres cuestiones que acaparan el interés: la disciplina, la seguridad y la infraestructura.
Disciplina

 
Muchos padres de familia esperan que el sistema escolar haga con sus hijos lo que éste hizo con ellos y lo que les cuesta cada vez más hacer a ellos mismos: disciplinarlos. Normas, instrucciones, horarios, uniformes, deberes, premios y castigos, son parte del paquete disciplinador. Al sistema escolar se le encarga entre otros "inculcar valores" - como aún se lo llama - y desarrollar "hábitos de estudio".

Para la ideología educativa convencional, buen profesor es el disciplinador. Profesores flexibles, amigables, dialogantes, innovadores, son muchas veces incomprendidos y hasta mal vistos tanto por las autoridades como por los padres de familia. No falta quien tilda de 'vago' y poco profesional al que alienta el juego y la diversión como parte del aprendizaje, al que se sale de lo normado y explora junto con sus alumnos otras formas de aprender: reír, ensuciarse, sentarse en el suelo, conversar en clase, trabajar en grupo, hacer o escuchar música, salir de excursión, hacer actividades al aire libre ...

La obsesión con la disciplina rigidiza las mentes y las relaciones, legitima el autoritarismo y la imposición antes que el diálogo y el razonamiento, anula la espontaneidad, la curiosidad, la creatividad y la libertad esenciales para aprender.

Seguridad


La violencia y la inseguridad son temas centrales y en ascenso en América Latina (Ver: PNUD, Informe Regional de Desarrollo Humano para América Latina 2013-2014: Seguridad ciudadana con rostro humano). En este marco, la escuela pasa a ser vista por las familias como una aliada fundamental, lugar donde sus hijos están a salvo, guardados, vigilados, cuidados. En contextos de gran violencia como los que caracterizan a muchísimas ciudades latinoamericanas, preservar la vida pasa a ser la prioridad. Qué y cómo aprenden sus hijos ha sido siempre un tema de poca preocupación para las familias, no solo en los estratos pobres.

No obstante, la violencia está instalada y crece dentro del propio sistema escolar. Hay violencia en la cultura escolar, en la imposición de reglas, en la negación del diálogo, en el castigo.  La violencia exterior - la de la familia, la del barrio, la de la sociedad - entra a la escuela junto con los alumnos, los padres y los profesores. El bullying florece entre compañeros, entre pares. Robos, asaltos, drogas, acoso, muerte, son hoy en día parte del escenario escolar en el mundo.

La inseguridad y el miedo no contribuyen al desarrollo de una buena educación. Llevan a cerrar la boca, a poner cerrojos en las aulas, a amurallar las escuelas.

Infraestructura


En el imaginario social, educación es en primer lugar escuela, edificio, y solo después enseñanza y aprendizaje.

Imaginario social e imaginario político coinciden en el apego por la infraestructura. La "obra" en educación es construir e inaugurar aulas y planteles, el componente más fácil y más rápido de resolver en educación. Los electores son sensibles a la obra tangible y responden según lo esperado. Los políticos lo saben, le dan alta visibilidad y alimentan el imaginario de la educación como infraestructura. 

El peso de la "obra" impide percibir e incluso imaginar educación sin escuela, al aire libre, a distancia, en casa, autoeducación, etc. Impide reconocer que la buena educación depende mucho más de un buen maestro o maestra que de una infraestructura moderna o costosa, que la calidad de la educación se juega mucho más en la calidad de las relaciones que en la calidad de los materiales de construcción.

***

La "satisfacción excesiva" y la "paradoja de las aspiraciones" en relación a la educación se repiten una y otra vez en encuestas y estudios en todo el mundo y especialmente en América Latina y el Caribe. Los resultados de la prueba internacional PISA 2012 mostraron que los estudiantes latinoamericanos son los más felices con su escuela, pese a ser los que obtienen los peores resultados entre los países participantes en dicha prueba. Colombia, un caso. (ver gráfico abajo).

Hay quienes ven las discrepancias entre realidades y percepciones, folclóricamente, como signo positivo de la idiosincracia y de la cultura - "somos optimistas", "somos pueblos felices", etc. - y como una bendición desde el punto de vista de los ránkings. No obstante, se trata de un problema.   La "satisfacción excesiva", como se ha dicho, es reveladora de poca y mala educación. La complacencia es amiga de la inercia, enemiga del mejoramiento y del cambio.

Avanzar hacia una buena educación, relevante y transformadora, implica, por un lado, ampliar y elevar el nivel educativo de toda la sociedad y, por otro, educar a la ciudadanía en los temas de la educación: educar sus percepciones, informar sus decisiones e impulsar su participación a fin de calificar su exigencia del derecho a la educación.


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